El Correo

Álava sufre las primeras restricciones de agua ante la falta de lluvias

Un campo de girasoles, uno de los cultivos más afectados por la falta de lluvia.
Un campo de girasoles, uno de los cultivos más afectados por la falta de lluvia. / Jesús Andrade
  • La Diputación ha llevado cisternas a poblaciones desabastecidas y a bebederos de ganado de Sierra Salvada

«Está siendo un verano duro. Agosto ha sido muy seco y con temperaturas muy altas y septiembre ha empezado igual. Otras veces llueve algún día, caen 20 o 30 litros por metro cuadrado y se resuelve algo, pero es que este año nada. Si esto se alarga 15 días más, no se sabe qué va a pasar. En Navarra ya hay pueblos que lo están pasando mal». El que habla es un hombre de campo curtido. César Izar de la Fuente, vicepresidente del sindicato agrario UAGA, se conoce La Llanada al dedillo. Es pronto para hablar de sequía, máxime cuando los embalses del Zadorra aún están a más del 66% de capacidad, pero el horizonte a corto plazo no es halagüeño para el agro alavés. Salvo que cambie el tiempo.

Según explica el agricultor, ha habido una de cal y otra de arena en su sector. Tras una excelente temporada de cereal, los agricultores se preguntan cuándo van a poder sacar la patata, porque con tanto terruño seco ahora no es viable. Ni este preciado tubérculo, ni la remolacha, ni el viñedo sufren los estragos de la falta de lluvias gracias a los regadíos. Pero ello no significa que al final no se resienta la producción o suban los costes, señala, por su parte y desde Italia, adonde asiste a un congreso internacional el presidente de UAGA, Javier Torre.

El maiz o el girasol, cultivos que empiezan a tener su peso en el territorio, explican los dos dirigentes sindicales, sí se han resentido con la canícula. Las mazorcas se han llevado a los silos dos semanas antes de costumbre, para evitar que se secaran, y muchas plantaciones de girasol –producto que se vende para combustibles– ven como algunas tortas se han quedado vacías de pipas a cuenta de la falta de agua. Benito Ocio, un veterano agricultor de Treviño, confirma también esta preocupación por una cosecha que de momento va a bajar en productivivad. Y si las cosas siguen así, la uva tardará más en madurar, con lo que la vendimia se retrasará. De momento la demora es de entre 8 y 12 días, según el parte de la Casa del Vino.

Invierno lluvioso

Pero a pesar de todo, el muy lluvioso invierno ha ayudado y los embalses, los ríos y las balsas de riego aguantan el tipo. Según los datos de la Agencia Vasca del Agua (Ura), «las estaciones de aforo y los controles piezométricos no detetectan una reducción significativa». O sea, «no estamos ante uno de los estiajes más acuciantes de los últimos años», revelan sus portavoces. Sí reconocen que el verano está siendo «intenso». Por su parte, la Confederación Hidrográfica del Ebro revelaba ayer que los embalses de Ullibarri están al 69,33% de su capacidad y los de Urrúnaga al 66%.

Un hombre muestra lo seco que está un campo de cultivo en Arkaiate.

Un hombre muestra lo seco que está un campo de cultivo en Arkaiate. / Jesús Andrade

Ello no impide que se hayan secado algunas cuencas menores y fuentes de montaña. La Diputación ha tenido que auxiliar a pequeñas poblaciones que habían dado la alerta roja por desabastecimiento. Han sido actuaciones puntuales. El camión cisterna acudió un día de julio y otro de agosto hasta la localidad de Lezama (Amurrio); el pasado sábado llenó el depósito de Ormijana (Ribera Alta) y el lunes se desplazó hasta Ziorraga, en Zuia. Además, el camión ha tenido que acudir a los enclaves de Erdillos y Menardiga en la Sierra Salvada para llenar beberos de ganado. Medio Ambiente tiene previstas actuaciones en Artomaña (Amurrio) y la Sierra Salvada para mejorar el abastecimiento y evitar que se repitan situaciones como estas.

Y por su parte, consorcios de agua como el de La Llanada-Sierra de Elege –en Álava hay dieciocho organismos que gestionan el agua a pequeña escala– han empezado a tomar algunas medidas de control. Así prohíbe que se llenen piscinas o se rieguen jardines y huertas con agua de la red de abastecimiento general bajo pena de multa. La medida afecta municipios tan cercanos a los embalses como Ozaeta, Elburgo, Alegría-Dulantzi. Estos se abastecen de dos sondeos y del río Uragana, que en estos momentos tiene poco caudal.