El Correo

El timo de las rotondas, qué ironía, no se da en Vitoria

Vehículos circulan por la rotonda de Esmaltaciones, en Vitoria.
Vehículos circulan por la rotonda de Esmaltaciones, en Vitoria. / J. ANDRADE
  • La ciudad que atesora el mayor números de glorietas de Euskadi es ajena a esta nueva fórmula de picaresca, asegura la Policía Local

Vuelta al trabajo, a la rutina y a las calzadas llenas de vehículos que buscan su camino. Con el final de las vacaciones, el número de pequeños golpes de chapa que se registran en cualquier ciudad crece. Es pura cuestión numérica. Cuantos más coches, más probabilidad. No obstante, la Policía Local recuerda que «no todos esos toques son inocentes». De hecho, el problema no está en el que pega, sino en el que dice recibir. Por expresarlo gráficamente, al volante también hay quién practica el 'flopping': frena en seco buscando el contacto, es impactado y después exagera unos supuestos dolores causados por el 'accidente'. Y que pague el seguro.

Y es que el conocido como timo de la rotonda del que se habló mucho al comienzo del verano, por la denuncia pública que realizó el equipo de gobierno de Granada, también existe en Vitoria. Solo que, ironías de la vida, en la capital mundial de las rotondas, esa picaresca no se da específicalmente en ellas, «pero sí, de manera ocasional, en otros lugares de la vía pública», reconoce el Ayuntamiento. Y no es para tomarlo a broma. La gracia cuesta grandes cantidades de dinero a las aseguradoras que después, no lo dude, repercute en las primas de los asegurados. En Vigo, por ejemplo, la Guardia Civil de Tráfico ha investigado este mes a nueve familiares y amigos por, supuestamente, utilizar el timo de la rotonda para simular accidentes y ocasionar pérdidas de 90.000 euros a sus aseguradoras.

La argucia es sencilla. Se trata de ir al volante buscando el momento en el que se pueda hacer pasar un golpe forzado por una incidencia normal del tráfico. Después, simular un fuerte dolor y forzar un parte amistoso de accidente para evitar llamar a la Policía y descongestionar rápido la vía en la que el resto de conductores están atrapados hasta que se aparten los vehículos implicados. Esto puede ser en un rotonda -en la que un coche da vueltas por la parte exterior hasta que encuentra un 'despistado' que al tratar de salir de la glorieta se encuentra con que el estafador acelera súbitamente y se chocan- o en cualquier otro punto de la ciudad. Un frenazo en un semáforo en verde. Dejar de acelerar para que el vehículo posterior -al no encenderse la luz de freno- golpee por alcance; abrirse más de la cuenta en un giro en una vía de dos carriles y raspar lateralmente...

Parte amistoso

«En Vitoria, en alguna ocasión hemos tenido conocimiento de casos que terminan con pequeños golpes traseros y el conductor del vehículo que va delante quejándose del latigazo en el cuello, en una situación difícil de creer por la intensidad del golpe», explica la Guardia Urbana. «A partir de ahí el conductor afectado reclama una indemnización, que es lo que realmente puede estar buscando». Seguramente, logrado el parte amistoso de accidente, llamará a una ambulancia que lo traslade a un hospital para lograr un primer parte de lesiones y de cómo ha sido atendido. El dolor es muy subjetivo y difícil de negar.

«Ante situaciones como estas, y en caso de duda -recomienda la Policía Local- siempre es aconsejable que se nos llame para la elaboración del atestado». «Es mejor no mover el coche tras el accidente y llamar antes que ceder a la pretensión de la otra parte. Nada de llegar a un acuerdo amistoso para no llamar a la Policía», inciden.