El Correo

El colegio privado Aiurri Montessori abre sus aulas

Trabajadoras del nuevo colegio dan los últimos retoques a las instalaciones
Trabajadoras del nuevo colegio dan los últimos retoques a las instalaciones / Rafa Gutiérrez
  • Quince niños de hasta 6 años se convertirán este miércoles en los primeros alumnos del nuevo centro privado, que se ubica en el área de servicios de Júndiz

El 7 de septiembre de 2016 se vivirá una jornada muy especial en uno de los edificios que forman parte del área de servicios del polígono industrial de Júndiz, ubicada junto a la antigua N-1 y la localidad de Aríñez. Ese día abrirá sus puertas un nuevo colegio privado donde se aplicará la metodología desarrollada por la italiana María Montessori. Esta mujer revolucionó los principios pedagógicos del siglo XX e ideó un proyecto para lograr que los niños desarrollaran todo su potencial mediante los sentidos, un ambiente preparado, materiales específicos y la guía de educadores formados en este método.

El colegio, que se llama Aiurri Montessori, iniciará su andadura con quince alumnos con edades comprendidas entre 1 y 6 años. Eso sí, la escuela, que todavía cuenta con plazas disponibles, reabrirá el periodo de matriculación el próximo mes de enero.

«Muy ilusionadas»

Esos estudiantes se distribuirán en dos aulas. En la denominada «comunidad infantil» se reunirán tres, los más pequeños, mientras que en la llamada «casa de niños» habrá otros doce menores, de entre tres y seis años. Estos escolares recibirán su educación en euskera e inglés. Además, en cada clase habrá dos guías y cada una se dirigirá siempre en el mismo idioma a los alumnos, a los que también se enseñará a escribir en castellano. Esta lengua ganará presencia a partir de los 6 años, en la fase que corresponde a la Educación Primaria.

Las impulsoras de esta iniciativa son cuatro jóvenes -tres graduadas en Magisterio y otra en Biología- con el título de la Asociación Montessori Internacional (AMI) y experiencia en otros centros que aplican esta metodología, en India, Londres y también en el País Vasco. «Llevamos unos meses con muchísimo trabajo, pero estamos muy ilusionadas con este proyecto y tenemos muchas ganas de que empiecen ya las clases», explicó Malen Olalde, una de las promotoras, que ultimaba el viernes junto a sus compañeras todos los detalles necesarios para empezar el curso.

El colegio se ubica en la calle Paduleta, en un inmueble ya construido con vocación para albergar una guardería que nunca llegó a estrenarse. El edificio dispone de una superficie de 540 metros cuadrados y se levanta en una parcela de 3.500, situada en medio del área de servicios de Júndiz, un ‘oasis’ entre las fábricas, que cuenta con gimnasio, hotel, club de pádel, restaurante, campo de golf y un bloque de oficinas.