El Correo

Abetxuko urge más presencia policial y el desalojo «rápido» de los ‘Bartolos’

Abetxuko urge más presencia policial y el desalojo «rápido» de los ‘Bartolos’
Abetxuko urge más presencia policial y el desalojo «rápido» de los ‘Bartolos’ / EL CORREO
  • Los vecinos creen que esta familia del clan ha sido expulsada de Bilbao «por su conflictividad» y el concejal de Seguridad Ciudadana garantiza que se les vigilará

Aumentar la vigilancia de la Policía Local en Abetxuko con patrullas en el barrio y dispositivos de incógnito. Ése es el compromiso que lanzó el pasado viernes el concejal de Seguridad Ciudadana, Carlos Zapatero, al asustado grupo de vecinos que acudió a una asamblea convocada para abordar la presencia de parte del clan de los ‘Bartolos’ en la zona.

Y es que desde que ocuparon una casa vacía de la calle El Cristo hace ya unos 20 días el pánico se ha extendido. La presencia de esta familia, de entre 10 y 15 miembros y procedentes de Bilbao -de donde se les habría expulsado de una barriada «por su conflictividad y tener atemorizada a la gente», subrayan los vecinos- hace temer que venga acompañada de una oleada de robos en viviendas o incluso enfrentamientos. Por eso, desde las dos asociaciones de vecinos de Abetxuko -Uribe Nogales y Cauce Vecinal- se convocó la asamblea para que los afectados trasladasen sus inquietudes y Zapatero les explicase el protocolo de actuación que va a llevar a cabo la Guardia Urbana. «Ya he dado las instrucciones para que la Policía esté vigilante, y lo están haciendo», aseguró el concejal. Aun así, el miedo de los vecinos les hizo pedir una patrulla presente «las 24 horas del día controlando la casa» ocupada en la calle El Cristo. Ante este ruego y las advertencias de algunos residentes de llegar a enfrentarse al clan gitano si se ven amenazados, los colectivos llamaron a la «calma».

«No queremos ningún pueblo con miedo, es lo peor que puede haber. Necesitamos tranquilidad, y que nadie tenga la tentación de ir más allá, ni tomarse la justicia por su mano, porque de momento están tranquilos y lo mejor es que sigan así», recordaron desde Uribe Nogales, cuyos portavoces que hicieron desde el primer momento «gestiones discretas» para ver cómo se podía desalojar la casa ocupada. El primer paso fue la denuncia por parte de la propietaria del inmueble, tras la cual ya se han iniciado los trámites en el juzgado para obtener la orden de desalojo.

Esperar la orden judicial

Tanto las asociaciones como el Ayuntamiento intentarán que un proceso cuya duración puede rondar «los dos meses» sea más rápido. Aun así, Zapatero recordó que este paso depende del magistrado, y que no pueden adelantarse a esta orden judicial. Pese a ello, y con intención de hacer una labor preventiva, los agentes de la Policía Local estarán por el barrio bien pendientes de lo que pueda ocurrir. Porque los vecinos afectados -personas mayores en su mayoría- urgieron a que sean expulsados «cuanto antes». Resignados a esperar la decisión del juez, instaron al edil a que inicie los trámites para cortarles la luz «que han enganchado a la calle» e incluso el agua de la vivienda.

Sobre todo porque «ya se les ha visto por las traseras de las casas, mirando algunas cosas, y se tuvo que avisar a la Policía», alertaron los residentes. Ante esto, Zapatero recalcó la importancia de «denunciar de inmediato cualquier delito que se vea».

Pero, pese al compromiso de vigilancia, el miedo es evidente. Algunos ya han visto a los okupas «entrar y salir» de otras casas vacías de la zona, y temen que puedan instalarse en el barrio para un periodo largo. O que entren en viviendas ya habitadas. «Salimos con miedo de casa, procurando que no nos vean y no sepan a dónde vamos. Ya no podemos ventilar, ni abrir las ventanas con ellos por la zona», lamentan, cuando en Abetxuko «siempre hemos podido tener las puertas de casa abiertas, y no pasaba nada».