El Correo

No es no. Todos contra las agresiones sexistas

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Zuriñe Elordi, Antonia García, Luis Izaga, Marta Bengochea, Jesús Prieto, Izaskun Landaida y Begoña Etayo, en Postas. / Iosu Onandia

  • Instituciones, colectivos y vitorianos abogan por unas fiestas «en igualdad, libertad» y exentas de la lacra de las agresiones sexistas

Begoña Etayo, una de las activistas más veteranas del Fórum Feminista María de Maeztu, echa un vistazo al retrovisor del tiempo para arrancar su reflexión. «1975, año de la muerte de Franco, es una fecha clave del feminismo. Ya entonces, en las primeras manifestaciones, se escuchaba un eslogan que no nos resulta ajeno: ‘Ninguna agresión sin respuesta’. Duele ver que, cuatro décadas después, ese mismo mensaje sigue gritándose en la calle», subraya. Ese eco retumba a menudo durante la celebración de muchas fiestas de barrios, pueblos y ciudades, días en los que aumentan las agresiones sexuales y los ataques sexistas a mujeres. Lo ocurrido durante los últimos sanfermines, en los que se registraron dieciséis detenciones por violaciones, abusos sexuales y tocamientos, ha disparado las alarmas. Y también ha servido para espolear a los colectivos feministas, a las instituciones, los hosteleros, al conjunto de los ciudadanos y, en el caso de la capital alavesa, a la Comisión de Blusas y Neskas. En los últimos meses, todos han colaborado a fin de diseñar un nuevo protocolo para prevenir esos abusos y terminar con la impunidad de este tipo de actitudes, al tiempo que se asegura una atención 24 horas con personal especializado. EL CORREO ha pulsado la opinión de representantes de diversos colectivos que, tras los incidentes registrados en Vitoria el año pasado, abogan por unas fiestas «en igualdad, libertad» y exentas de la lacra de las agresiones sexistas. Su mensaje es contundente: ¡No es no!

Quien no tiene ninguna duda es Gorka Ortiz de Urbina, el Celedón humano. A su juicio, si algo le sobra a La Blanca son «las faltas de respeto» y «el desfase poco medido». Y va más allá. «Está clarísimo. Cuando das un sí, es un sí. Y un no, es un no. Y un sí de inicio y luego un no, es un no. El respeto a todos es muy, muy importante», señala en una entrevista concedida a este periódico.

El término respeto es una de las palabras clave sobre las que pivota este debate. Alude a él Antonia García, presidenta de SEA-Hostelería. «Estamos en contra de la violencia tenga el ‘apellido’ que tenga, machista, feminista, sexista o de cualquier otra índole. Hemos apoyado y acudimos a los talleres que se han impartido para familiarizarnos con el protocolo frente a las agresiones en espacios de ocio y festivos. Por desgracia, el alcohol y las drogas envalentonan a ciertas personas y a muchos camareros y camareras se les falta al respeto», lamenta la presidenta de la patronal hostelera.

Ni el alcohol ni otro tipo de sustancias que se puedan consumir son excusa para que las relaciones entre hombres y mujeres no sean en igualdad. «Estas agresiones demuestran que, en las sociedades patriarcales, aunque sean formalmente igualitarias, el sustrato de fondo sigue siendo muy machista –tercia Begoña Etayo–. Y éste sale a flote en momentos de desinhibición social, como las fiestas, al haber más consumo de alcohol y drogas. Es cuando algunos creen que todo vale».

No mirar hacia otro lado

Por esa razón, Madelén Urieta ve necesario borrar la creencia de que hay «carta blanca» para que cada cual haga lo que le apetezca sobre todo si se siente amparado por la masa. La entrenadora del Araski, club de baloncesto femenino que colanzará el Txupinazo tras recibir la invitación del Gaztedi Rugby Taldea, hace un llamamiento a la ciudadanía para que «no mire hacia otro lado» ante las agresiones. «El mensaje está calando y la sociedad es más consciente de que hay que dar un paso al frente y combatir esta lacra. Parece que hay más sensibilización y menos miedo a denunciar. Puede que ya seamos más conscientes de que para que haya un cambio real se han de ir dando pequeños pasos», afirma.

Avanzar por esa senda no está siendo un camino de rosas, pero para la periodista y escritora Karmele Jaio, pregonera de La Blanca 2016, es «muy positiva y necesaria la movilización que estamos viendo en contra de las agresiones sexuales», ya que la sociedad va tomando conciencia y cada vez se «visibiliza» más este grave problema social. «Pero recalcaría que no es suficiente. No nos podemos quedar en decir no a las agresiones sexistas sin revisar otras cosas como el modelo de fiestas que queremos o las relaciones de poder y jerárquicas entre mujeres y hombres, que marcan nuestras relaciones y la posición y oportunidades de unas y otros en el día a día», enfatiza.

Ahí coincide con Izaskun Landaida, directora del Instituto Vasco de la Mujer (Emakunde). «En fiestas se dan las discriminaciones que se dan en la vida, pero en muchos casos de forma más visible y extrema. Los entornos festivos con frecuencia aportan un plus de permisividad hacia algunas actitudes no respetuosas con las mujeres que trabajamos por desterrar. Esto provoca que éstas sientan limitada su libertad para disfrutar de la fiesta en igualdad con los hombres. Es necesario sensibilizar sobre el derecho de las mujeres a moverse con libertad, a divertirse y a hacerlo sin miedo», subraya.

Para Jesús Prieto Mendaza, antropólogo que se pone la blusa en fiestas, se han hecho «grandes avances» desde el punto vista sociológico, aunque tampoco son suficientes. «Se educa en el valor de la igualdad desde la infancia, pero se están detectando pasos atrás en los roles de género. Si circunscribimos este asunto al ámbito festivo, hay que destacar el trabajo realizado entre instituciones, la Comisión de Blusas y Neskas, los colectivos feministas y la sociedad. Eso sí, aún quedan retos pendientes: persisten canciones y cánticos festivos irrespetuosos, con tintes machistas y homófobos». Un extremo en el que coincide con Marta Bengochea. «La gente va mentalizándose de que hay que actuar; pero me preocupan las faltas de respeto a mujeres y colectivos homosexuales. Las tradiciones tienen que ir adaptándose a los tiempos», sostiene la presidenta de Gasteiz On.

2.935 blusas y 1.024 neskas

A esa labor conjunta a la que se refería Prieto Mendaza, alude Luis Izaga. Él es el rostro visible de la Comisión de Blusas y Neskas, colectivo formado por 2.935 hombres y 1.024 mujeres –repartidos en 25 cuadrillas– y que hace unos años presidieron dos féminas: Iratxe Irigoyen e Ibabe López de Sosoaga. La agrupación ha tomado parte activa en el diseño del protocolo municipal y ha colaborado con la Comisión de Igualdad. «Hemos realizado talleres con las cuadrillas. Éstas y los ciudadanos están mucho más concienciados y sensibilizados. ¡Ojalá no haya que recurrir al protocolo!», desea.

Si fuera necesario, habría capacidad de reacción y el compromiso de una «firme respuesta» institucional, destaca Zuriñe Elordi, jefa del Servicio municipal de Igualdad, que ha liderado una tarea en la que, además de colectivos sociales, han sumado fuerzas la Policía Local y las áreas de Políticas Sociales, Seguridad Ciudadana y Cultura. «Seguimos trabajando para acabar con la impunidad de los agresores. Es el camino para atajar este grave problema», remarca.