El Correo

La Policía Local registra 73 denuncias por mordeduras de perro en tres años

La Policía Local registra 73 denuncias por mordeduras de perro en tres años
  • Tras la evaluación veterinaria, el 62% de esos animales fueron sometidos a «condiciones especiales» para su tenencia

El hecho de que un perro no pertenezca a una raza potencialmente peligrosa no impide que ataque o muerda en un momento dado. Así lo ponen de manifiesto las diligencias que la Policía Local ha tramitado al juzgado en los tres últimos ejercicios. Entre 2013 y 2015, un total de 73 denuncias por mordeduras de perros –no calificados como peligrosos– se registraron en las instalaciones de Aguirrelanda, según los datos facilitados por el Departamento de Medio Ambiente.

El 62% de esos canes –45 casos– fueron finalmente sometidos a «condiciones especiales para su tenencia» y circulación por calles y parques de la ciudad. En otras palabras, un veterinario municipal determinó que debían llevar bozal –como es obligatorio para los canes peligrosos– o que sus dueños tenían que suscribir un seguro de responsabilidad civil que cubra los posibles daños que cause su mascota.

A raíz de esas denuncias, el Ayuntamiento de Vitoria tramitó los correspondientes expedientes. Una copia de cada uno de ellos se remitió a la Unidad de Vigilancia Epidemiológica del Departamento vasco de Salud y al Servicio foral de Sanidad Animal. En paralelo, las autoridades locales activaron un protocolo. En primer lugar, se contactó con el dueño para informarle de que su mascota «tiene que permanecer catorce días en observación con su veterinario habitual, que es el que mejor le puede conocer, para comprobar si sufre alguna enfermedad que afecte a su comportamiento», explicó Ainhoa Etxeandia, directora de Medio Ambiente.

Después, un veterinario municipal suele evaluar al perro en el Centro de Protección Animal de Armentia para verificar si existe o no algún cambio en su carácter que pueda derivar en un comportamiento peligroso o agresivo. Si su informe determina que existe riesgo, se les imponen las llamadas condiciones especiales para su tenencia. Es decir, la autoridad municipal establece un régimen especial para su posesión. Una vez transcurrido el primer año, el propietario podrá «solicitar el levantamiento de esas condiciones».

Algunos de esos ataques quizás podrían haberse evitado si los perros hubieran ido atados. El artículo 11 de la ordenanza municipal establece que «en vías, parques y espacios públicos urbanos, salvo en los lugares autorizados por el Ayuntamiento, los animales deberán ir bajo control y sujetos mediante cadena, correa u otro sistema adecuado a las características del animal, con una longitud máxima de dos metros».

Aportaciones

La normativa también apunta que un decreto de Alcaldía determinará las «zonas acotadas» de la ciudad donde los perros no peligrosos podrán estar sueltos, así como los horarios. Esta semana el Ayuntamiento de Vitoria ha presentado el borrador en el consejo de Convivencia, Defensa y Protección de los Animales. El Consistorio espera tener en dos o tres semanas las aportaciones de los colectivos afectados para publicar un decreto lo más «consensuado» posible. La intención del Gabinete Urtaran es obligar a que los canes vayan atados, salvo en los lugares elegidos para su esparcimiento.

Como adelantó EL CORREO, las mascotas podrán estar sueltas en más de treinta parques y jardines. En once de esos puntos habrá limitaciones horarias. Y se señalizarán otras zonas en polígonos industriales y solares municipales sin edificar, donde podrán correr a sus anchas sin molestar a los ciudadanos. En ocasiones surgen problemas de convivencia así como quejas sobre salud y seguridad o protestas por la presencia de heces. El alcalde ha anunciado que se ultima una campaña de sensibilización al constatar que la presencia de excrementos caninos en la vía pública «es un problema». Una vez finalizado el periodo de información, se abrirá la opción de sancionar a las personas que no cumplan con la obligación, contemplada en la ordenanza, de retirar los restos de sus perros.