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La nueva hornada de políticos alaveses se abre paso, poco a poco, en las instituciones de la provincia.
La nueva hornada de políticos alaveses se abre paso, poco a poco, en las instituciones de la provincia. / Reportaje Fotográfico: Igor Aizpuru

La política alavesa se rejuvenece

  • Los jóvenes se abren, poco a poco, paso en las instituciones. Hoy, cinco de estos nuevos valores en alza relatan cómo ha sido su salto a la arena pública

A los jóvenes veinteañeros y treintañeros -a quienes se ha bautizado como los ‘millennials’- les ha tocado desarrollarse en el ámbito profesional en un contexto complejo. La rápida evolución tecnológica en la que han crecido les ha convertido en los mejor capacitados para afrontarla. Pero, a pesar de que forman una de las ‘promociones’ más preparadas de la historia, la crisis ha coincidido con su entrada en el mercado laboral, donde se topan con prácticas o contratos precarios. A esta generación que empieza a despuntar pertenece la nueva hornada de políticos alaveses que ya contribuye con su compromiso, trabajo y punto de vista a rejuvenecer la vida política y la actividad institucional. Como decía aquel popular anuncio de los noventa, son jóvenes aunque sobradamente preparados y, poco a poco, lo demuestran. Tienen una sólida formación académica, hablan idiomas, manejan con soltura las redes sociales y saben lo que es trabajar para la empresa privada. Hoy, cinco valores en alza de esta ‘camada’ desvelan cómo nació su interés por la política y por qué decidieron dar un paso al frente y saltar a la arena pública para defender sus ideales.

«El 15-M despertó mi interés por la política»

Estíbaliz Canto Próxima edil del PSE en el Ayuntamiento de Vitoria

La política alavesa se rejuvenece

Sostenía Séneca que hay cosas que, para saberlas bien, no es suficiente con haberlas aprendido. Como suele decirse, la experiencia es un grado y Estíbaliz Canto (Vitoria, 1991) se muestra más que dispuesta a adquirirla. A sus 24 años, esta licenciada en Filología Clásica por la UPV-EHU aguarda con una mezcla de «ilusión, expectación, nervios y ganas» su debut en el Ayuntamiento de Vitoria, donde se convertirá en la benjamina de la Corporación. La actual secretaria de Educación, Política Lingüística y Cultura de las Juventudes Socialistas de Euskadi fue hace un par de semanas la elegida por su partido para relevar a la concejala Blanca de la Peña, que el viernes dejó su cargo por motivos personales. El PSE, que logró cuatro ediles en los comicios municipales, tiró de lista. El siguiente en la plancha electoral era Miguel Ángel Rodríguez, pero éste declinó entrar al Consistorio.

Fue entonces cuando llegó el turno de esta «tímida» lectora de autores clásicos; a la que le encantan las tragedias «en especial, ‘Antígona’» y que trabaja como monitora de niños de entre 3 y 5 años en cursos de iniciación a la música que se imparten en la red de centros cívicos. Compagina esta ocupación con un máster de historia del mundo clásico y antiguo, que no quiere «descuidar» pese a su inminente estreno como edil.

«Estaba centrada en mis estudios y no me esperaba asumir un cargo público, al menos, no tan pronto. Llego con vocación de servicio a los ciudadanos y con ganas de aprender, aunque la responsabilidad me abruma un poco», reconoce Estíbaliz, que empezó a militar en las Juventudes Socialistas a finales de 2011, tras mostrar su «indignación» a pie de calle. «El punto de inflexión lo marcó el 15-M. Participé en ese movimiento en Vitoria. Esa experiencia despertó mi interés por la política. Tras reflexionarlo, decidí afiliarme al PSE porque creo que es el proyecto que puede transformar nuestra sociedad», apostilla.

«No te metes en esto para servirte, sino para servir»

Iñaki García Calvo Concejal del PP en el Ayuntamiento de Vitoria

Iñaki García Calvo (Vitoria, 1988) conoce bien las sensaciones que asaltan a Estíbaliz Canto, que le arrebatará el título de concejal más joven del Consistorio. Es un camino que a este licenciado en Derecho (especialidad económica) por Deusto le tocó recorrer en 2013. «Me afilié a Nuevas Generaciones con 18 años. Hasta entonces no tenía ninguna vinculación con la política. Poco a poco, me picó el gusanillo y me involucré más. En 2011, me propusieron ir ‘de relleno’ en la lista de las municipales. Ocupé el puesto 14, lo que para mí era todo un honor. Ganamos y sacamos nueve concejales -recuerda-. Luego, me fui a Madrid a estudiar un máster en Derecho Urbanístico y Ambiental. Al volver a casa, empecé a trabajar en el departamento legal de Aernnova hasta el día que me llamó Javier Maroto».

En esa llamada, el exalcalde del PP le sorprendió al ofrecerle la cartera de Encina Serrano, que se jubilaba. Así fue cómo, a los 25 años, se convirtió en el responsable de las áreas de Cultura, Juventud e Igualdad; y de Fiestas. Al principio, su edad y falta de experiencia centraron buena parte de las críticas surgidas por su designación. Entonces, afirmó que, pese a su juventud, llegaba «con mucha vocación de servicio público y con una pasión enorme por Vitoria». Tras haber desempeñado responsabilidades de gobierno durante año y medio, ahora desde la oposición se reafirma en sus palabras. «El balance es positivo. La política municipal se hace a pie de calle; estás pegado a la realidad. Es el mayor regalo que he tenido. Eso sí, debes tener muy claro que no te metes en esto para servirte, sino para servir», agrega este letrado, que sigue ampliando sus estudios.

«No busco el postureo niel beneficio personal»

Joana Egiluz Procuradora del PNV en las Juntas Generales de Álava

Tampoco quiere desatender su formación Joana Egiluz (Vitoria, 1992), que, como García Calvo, se graduó en Derecho, especialidad económica. «Coincidía con él en el autobús», apostilla. En su caso, podría decirse que ella es la más joven entre los jóvenes. En junio de 2015, desembarcó en las Juntas Generales de Álava con sólo 22 años. Allí llegó procedente del consejo territorial de EGI Araba, las juventudes jeltzales. Su interés por la política fue precoz. «Llevo vinculada al partido desde los 16 años. Varios miembros de mi familia eran militantes pero nunca me han impuesto una opción o unos ideales. He marcado mi camino y fui yo quien decidió adquirir un compromiso, pese a lo denostada que está la clase política por tanta corrupción, y presentarme a las Juntas Generales; las grandes olvidadas de la política alavesa, pese a la labor tan importante que desempeñan», subraya la procuradora, que aspira a desarrollar su vida profesional en la abogacía. «La política es una etapa pasajera, pero te permite trabajar para cambiar las cosas y construir un futuro mejor», enfatiza.

Quienes la conocían antes de que diera el salto a la Cámara alavesa, ya la definían como «un diamante a cuidar». Y parece que su partido ha tomado nota. A sus 23 años, es la portavoz del PNV en la comisión de Hacienda y ejerce como presidenta de la de Euskera, Cultura y Deporte. «Todo es nuevo y, cuando te toca intervenir, temes meter la pata. Por eso, agradezco mucho la confianza que han depositado en mí. No busco el postureo ni el beneficio personal. Si estoy aquí, es para trabajar por mis ideales», resalta la joven, que se define como soberanista. «Mi apuesta por el derecho de autodeterminación es clara y firme», sostiene.

«Asumí este compromiso por la Ley de Partidos»

Amets Meaza Concejal de EH Bildu en el Ayuntamiento de Llodio

El Consistorio vitoriano y las Juntas Generales no son las únicas instituciones que ven rejuvenecida su ‘piel’. Los jóvenes han empezado a tomar el relevo en otras localidades, como Llodio. Por sorprendente que resulte, a sus 31 años, Amets Meaza no es allí la benjamina. «Hay dos concejales de PNV y Omnia que son más jóvenes», detalla la edil de EH Bildu, que afronta su segunda legislatura en la institución que vela por los cerca de 18.500 habitantes empadronados en el segundo municipio más populoso de Álava. Su incursión en la esfera política surgió en vísperas de las municipales de 2011, cuando contaba con 26 años. «La Ley de Partidos ilegalizó formaciones e inhabilitó a mucha gente, que no era elegible. Yo, que vengo del movimiento social y asociativo, asumí el compromiso con EH Bildu, con cuyo proyecto me identifico», desgrana. Finalmente, la coalición abertzale pudo presentarse a los comicios. «El vértigo por el cambio fue más intenso después, al ganar las elecciones y lograr la alcaldía».

Durante los cuatro primeros años, esta diplomada en Ciencias Empresariales por la UPV-EHU, educadora y técnica cultural ejerció como teniente de alcalde y tomó las riendas de Hacienda, Euskera, Educación, Igualdad y Juventud. Tras las municipales de 2015, EH Bildu repitió triunfo y Amets dejó de ser la ‘número 2’ del Consistorio, pero lleva las mismas carteras -salvo Euskera-, además de Cultura, Deportes y Festejos. «Estoy muy satisfecha por mi decisión. Me gusta trabajar para los ciudadanos», reflexiona.

«No soy un político, sino un gestor de ciudadanos»

Aitor Abecia Alcalde de Zambrana por Agrupación Independiente (AIZ)

El del vitoriano Aitor Abecia es un caso atípico. Tiene 36 años, «aunque al lado de estos cuatro me siento viejo», bromea durante la sesión de fotos; trabaja en Michelin y, desde 2007, es el alcalde de los cerca de 500 habitantes del municipio de Zambrana. Es su tercer mandato y dos de sus tres triunfos electorales han sido por mayoría absoluta. Sin embargo, él sostiene que no es «un político, sino un gestor de ciudadanos». Su primer contacto con la administración se produjo en 2005, cuando fue elegido alcalde pedáneo de Zambrana. «No tenía inquietud por la política, sólo un afán por mejorar los servicios y la vida de mis vecinos. La pedanía es la entidad más ingrata. Eres un hombre-orquesta, haces de todo y palmas pasta por culpa de la cantidad de viajes a Vitoria para hacer papeleo».

No fue hasta 2007 cuando Abecia y un grupo de vecinos se unieron en la Agrupación Independiente de Zambrana (AIZ), que se oponía a la implantación de industria pesada en la zona -«íbamos a ser el estercolero de Álava», apostilla- para lograr, al menos, «un edil y tener acceso a la información sobre los planes que había para el pueblo. Me refiero a la fallida macrorrecalificación urbanística que quisieron hacer aquí y que acabó siendo investigada como una de las ramificaciones del ‘caso de Miguel’», evoca. «Los dos primeros años fueron muy duros y bastante tensos. Había mucha presión. La corrupción fue el monotema, pero superamos esa fase y pudimos centrarnos en cómo queríamos ver el municipio a largo plazo. Y en eso estamos. Hemos demostrado que, sin la estructura de un partido, somos capaces de gestionar bien. ¡Y, como prometimos, sin subir los impuestos desde 2007!».