El Correo

Hogar San José, 50 años como en casa

En clase. Hogar San José es un centro concertado que cuenta con 350 alumnos desde Infantil a Secundaria.
En clase. Hogar San José es un centro concertado que cuenta con 350 alumnos desde Infantil a Secundaria. / Jesús Andrade
  • El histórico colegio, inaugurado el 19 de marzo de 1966, celebra hoy sus bodas de oro en Ariznabarra, barrio donde ha ayudado a crear comunidad

El 19 de marzo es una fecha muy significativa en la historia del colegio Hogar San José. Tal día como hoy, pero del año 1964, se colocó la primera piedra de este centro educativo. Al igual que otros que abrieron sus puertas en la década de los sesenta, se implantó en uno de los barrios que nacían por los cuatro puntos cardinales de la ciudad para albergar a los numerosos inmigrantes que desembarcaban en Vitoria atraídos por la pujante industrialización. En su caso, el lugar elegido fue Ariznabarra, un paraje por entonces casi deshabitado, plagado de huertas y donde poco a poco empezaban a levantarse viviendas. Fue la junta de la Asociación de Damas de la Caridad -un grupo de mujeres que realizaban obras caritativas en las parroquias, presidido por la marquesa de la Alameda-, la que vio la necesidad de «salir al paso de los problemas socioculturales y de sanidad que sufría la zona», recuerda la actual directora titular del colegio, sor Rosa María Sagredo.

Así fue cómo, en 1963, brotó una comunión y un cariño inquebrantables entre el barrio y unas monjas, las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Las pioneras de aquella unión fueron Isabel Quijano, Sofía Lafuente -a quien el Ayuntamiento de Vitoria dedicó una plaza junto al centro cívico de Ariznabarra en 2007-, Emilia Goñi y Teresa Azcona. Las cuatro, que procedían de la casa de las hermanas ubicada en Araia, fueron las fundadoras de una comunidad religiosa y un colegio que, con el paso del tiempo, forjaron una importante parte de la historia de esa nueva barriada.

Esas monjas empezaron a trabajar con los niños de Ariznabarra «en guardería y con los adultos en clases nocturnas de corte y confección, cultura general y labores, entre otras actividades, que se daban en San Pablo, la recién estrenada parroquia del vecindario, y hasta donde se desplazaban hermanas desde Las Nieves para trabajar con ellos», evoca sor Rosa María, que lleva tres años al frente de Hogar San José.

Esa entrega, que sirvió para cohesionar socialmente la creciente comunidad del barrio, fue la base sobre la que se cimentó el futuro colegio. Apenas ocho meses después del arranque de aquella experiencia, el Día del Padre de 1964, comenzaron los trabajos de construcción del centro. Dos años más tarde, y en la misma fecha, el obispo Francisco Peralta inauguró el edificio que, desde entonces, ha podido recibir en sus aulas a «cerca de dos mil estudiantes», calcula Fidel Molina, trabajador del colegio.

Hoy, eucaristía y ‘lunch’

Hoy, justo cinco décadas después de su inauguración oficial, Hogar San José hará honor a su patrón y celebrará sus bodas de oro. Para conmemorar su medio siglo de actividad, se realizará una eucaristía, que presidirá el nuevo obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, en la parroquia de San Pablo, ubicada frente al centro educativo, a partir de las siete de la tarde. Una hora después, los invitados se trasladarán al colegio para degustar un aperitivo al que, a buen seguro, acudirá una buena representación de antiguos alumnos, que podrán departir con las nuevas generaciones de estudiantes.

El colegio cuenta, en la actualidad, «con 350 escolares, distribuidos en las etapas educativas que abarcan desde Infantil a Secundaria», detalla Elvira González, directora pedagógica de un centro que aboga por «la educación intercultural, considerada como oportunidad y enriquecimiento», sostienen.

Se da la circunstancia de que Hogar San José es el único colegio concertado que aparece, desde hace unos años, en la lista de escuelas vitorianas que presentan una alta concentración de alumnos de origen extranjero. «Todos nuestros estudiantes están muy bien integrados en el día a día. Además, siempre procuramos dar a todo el mundo una acogida cercana, personalizada para que cada alumno se sienta en un lugar cálido y cómodo; como en casa», apostilla sor Rosa María.

A esa tarea se encomienda una plantilla formada por 38 trabajadores -veintisiete de ellos profesores- que, en los últimos cursos, han visto valorado su esfuerzo y dedicación en su camino hacia la excelencia educativa con dos hitos: la Q de Plata lograda en 2007, a la que se sumó una Q de Oro, que obtuvieron en 2011. Justo un año después de este último reconocimiento, el centro vivió otro episodio que ha pasado a su historia. En abril de 2012, los ladrones dejaron su personal tarjeta de visita en Hogar San José. Dañaron varias puertas, rompieron ocho cerraduras y cogieron algo de dinero en efectivo de facturas que estaban pendientes de pagar. En esa ocasión, podría decirse que los cacos también anduvieron por allí como Pedro... por su casa.