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La historia se repite: sangre de cerdo para frenar una mezquita en Vitoria

Ataque contra la lonja en el que se proyectó construir una mezquita en Zaramaga. Desconocidos lanzaron carne de cerdo al local.
Ataque contra la lonja en el que se proyectó construir una mezquita en Zaramaga. Desconocidos lanzaron carne de cerdo al local. / Igor Aizpuru
  • Hace cinco años, la comunidad paquistaní vio frustrado su deseo de abrir un local de culto en Zaramaga tras varios ataques y trabas municipales. Ahora el conflicto se traslada a Zabalgana

La historia se repite. Vitoria vuelve a vivir los mismos hechos que hace cinco años, cuando una comunidad musulmana de la ciudad vio frustrado su deseo de abrir una mezquita en Zaramaga tras varios ataques y trabas municipales. Una polémica similar se vive estos días en la zona de Mariturri, donde según avanzó El Correo se prevé abrir un local de culto islámico. De nuevo, parte del barrio se ha posicionado en contra. Pero no solo eso. En los últimos días se ha buzoneado una carta anónima a los vecinos en la que cuestiona si los niños podrán jugar seguros en la calle o si las viviendas perderán valor por la cercanía de la mezquita. La asociación del barrio ha puesto tierra de por medio con este tipo de mensajes, que no comparte y teme que calen en el vecindario. En Zaramaga, un barrio de sensibilidad obrera y de izquierdas, parte del distrito se echó a la calle para protestar por aquel centro de culto que nunca se llevó a efecto.

Los hechos de este martes, el ataque con sangre y vísceras de cerdo al local que pretende ocupar con una mezquita un grupo musulmán de la ciudad, recuerdan a los que tuvieron lugar en Zaramaga, en la primavera de 2011. Entonces, un buen número de vecinos del barrio se movilizó ante la intención de un grupo islámico de instalar un lugar de culto en el lugar. Las movilizaciones vecinales comenzaron en mayo, y en junio, la comunidad pakistaní que pretendía abrir el local de culto ya tenía en su poder la licencia de obra. Sin embargo, la concesión del permiso municipal no calmó los ánimos sino que los encendió más. Pese a que los musulmanes dejaron claro que no darían problemas, el local donde pretendían abrir el templo fue atacado hasta en tres ocasiones, con pintadas y arrojando sangre y carne de cerdo en su interior. Antes incluso de que comenzasen los trabajos de acondicionamiento.

Ante esta coyuntura, el recién elegido alcalde en esa fecha, Javier Maroto, indicó que la ubicación no era la más adecuada y ofreció otro local en Portal de Villarreal, que fue rechazado. En agosto surgió otra alternativa, junto al campo de fútbol de La Vitoriana, que también fue descartada por los musulmanes. En septiembre de 2011, Maroto logró que los impulsores congelaran su plan hasta junio de 2012, con el compromiso de buscar una solución que no trajera más conflictos. Pero transcurrieron los ocho meses acordados sin encontrar el lugar «idóneo y pactado».

Finalmente, el abogado del colectivo confirmó que sus clientes renunciaban a abrir un templo en ese local del número 4 de la calle Martín Olave. Aún así, el Ayuntamiento presentó alegaciones al anteproyecto de Ley de Centros de Culto impulsada por el Gobierno vasco, al tiempo que el entonces alcalde, Javier Maroto, advirtió que no permitiría abrir mezquitas debajo de pisos. El asunto incluso saltó a la campaña electoral de los comicios municipales. El PP de Maroto se comprometió a paralizar su apertura y el PSE de Lazcoz tildó de «fascismo puro» la decisión de revocar la licencia.

La historia se repite

No han pasado ni cinco años desde los ataques de Zaramaga, cuando los mismos hechos se vuelven a repetir en Vitoria, esta vez en Mariturri. Este martes se han producido nuevos ataques. En esta ocasión, la puerta y las paredes del futuro local de culto musulmán han aparecido manchadas con un líquido rojo, que parece sangre, y con restos de cerdo. Fue condenado de inmediato por el alcalde, Gorka Urtaran, y por partidos políticos como EH Bildu y PSE, además de por el colectivo vecinal del barrio.

En este caso, el proyecto supone el traslado del concurrido templo –frecuentado por marroquíes y argelinos– del número 30 de la calle Teodoro González de Zárate a Bulevar de Mariturri, 20. Sus promotores han presentado un «informe justificativo» que incluye la corrección de las deficiencias detectadas en un primer momento por los técnicos del Ayuntamiento. Se plantean soluciones para el sistema de prevención de incendios, el impacto en el entorno y –entre otros– el cierre de fachadas. Tras los últimos hechos en el barrio, el Ayuntamiento ya tomó la decisión de mediar en el conflicto entre la comunidad musulmana y los vecinos que se oponen al traslado de la mezquita. Sin embargo, el ataque de ayer hace que el conflicto escale un peldaño y ponga en jaque la convivencia en uno de los barrios jóvenes de la ciudad, precisamente donde residen muchos extranjeros.