El Correo

La Virgen Blanca entra en el quirófano

En 2008 la talla gótica fue sustituida por una réplica
En 2008 la talla gótica fue sustituida por una réplica / Iosu Onandia
  • Los trabajos de conservación y restauración de la patrona de Vitoria tendrán un coste de 52.359 euros

La talla original de la Virgen Blanca sumará este año un nuevo capítulo a su atribulada historia. La emblemática imagen de la patrona de Vitoria pasará por el quirófano para someterse por fin a una minuciosa operación. Un profundo lavado de cara y unos cuidados intensivos necesarios para recuperarse de los achaques que padece desde hace décadas. El Instituto del Patrimonio Cultural de España ha informado este jueves de que ya se han comenzado los trabajos de conservación y restauración de la patrona de Vitoria, una operación que tendrá un coste de 52.359 euros, a cargo de la empresa especializada local Petra S. Coop.

Los especialistas de Petra, cuyos servicios han sido requeridos últimamente para realizar el estudio de correspondencia de policromías en el Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela, dispondrán de siete meses para llevar a cabo su nueva misión. Los trabajos han arrancado ya con la previsión de que que la histórica talla luzca de nuevo su mejor aspecto en vísperas de las próximas fiestas de Vitoria.

El Servicio de Conservación y Restauración de Obras de Arte, Patrimonio Arqueológico y Etnográfico del Instituto del Patrimonio Cultural de España, organismo dependiente del Ministerio de Cultura, compartirá la dirección facultativa del proceso con el Servicio de Restauración de la Diputación de Álava. Las instalaciones de esta unidad de cuidados intensivos del patrimonio alavés albergarán las diferentes fases de restauración de la imagen.

Durante los últimos años, las instituciones alavesas, el Obispado y la propia Cofradía de la Virgen Blanca han intentado buscar financiación para restaurar la talla, una pieza gótica de piedra policromada esculpida de forma anónima a finales del siglo XIV y que tiene unas medidas de 214x69x54 centímetros.

Sin embargo, han sido las gestiones, que se han prolongado durante cerca de año y medio, y el empeño personal del delegado del Gobierno en el País Vasco, Carlos Urquijo, los que finalmente se han visto recompensados. «Es una buena noticia para todos los alaveses, en general, y vitorianos en particular que muy pronto sea una realidad la rehabilitación y restauración de la escultura original de la Virgen Blanca, que tan importante es para todos nosotros», manifestó a EL CORREO.

En el interior de San Miguel

El Gobierno de España, añadió "se ha implicado a fondo en la recuperación de una pieza única y singular, a la vez que fundamental del patrimonio de todos los vascos. Se ha logrado rescatar del olvido esta imagen que llevaba demasiados años en el sueño de los justos", apostilló Urquijo, que destacó la colaboración de las personas, entidades y organismos públicos que han aunado esfuerzos para alcanzar este objetivo.

La Cofradía de la Virgen Blanca, por su parte, ha recibido con satisfacción la adjudicación de la restauración. "No podíamos terminar este año con una mejor noticia. El apoyo de la Delegación del Gobierno en el País Vasco ha sido fundamental para poder recuperar esta talla, quizá la más importante de la iconografía alavesa", enfatizó Ricardo Sáez de Heredia. El abad de la Cofradía de la Virgen Blanca apuntó que, tras su restauración, la figura se ubicará en el interior de la iglesia de San Miguel para "garantizar su conservación". Eso sí, "el lugar aún está por determinar", matizó.

La talla gótica fue retirada de la hornacina del templo el 8 de septiembre de 2007 y sustituida por una réplica en 2008. La imagen se encontraba muy deteriorada por el «estrés térmico» causado por los drásticos cambios de temperatura propios del clima local y tras haber estado expuesta a la intemperie durante muchos años. Tampoco ha ayudado a su conservación la falta de ventilación que sufría desde que en el año 1982 se instaló un cristal protector después de que la talla fuera tirada desde su pedestal en el camarín exterior de mármol y apareciera en el suelo de la balconada hecha mil pedazos por un acto vandálico.