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Ni burros ni fieras: Vitoria da un paso más en la «protección animal»

Una imagen de la carrera de burros del día del Blusa.
Una imagen de la carrera de burros del día del Blusa. / Iosu Onandia
  • La capital alavesa ha prohibido ya los circos con animales salvajes y la cetrería en las ferias, y ahora ordena dejar de celebrar la carrera de burros del día de Santiago. Los toros y hasta el cerdo de la rifa de San Antón están en el punto de mira

Vitoria sigue regulando contra el maltrato animal seguramente más que ninguna otra capital del entorno. El Ayuntamiento de la capital alavesa prohibió en 2013 los circos con animales salvajes, el pasado año la cetrería en las ferias y lleva años protegiendo a las mascotas con la restricción de los petardos en Nochevieja. La última medida ha sido este viernes, jornada en la que el alcalde Gorka Urtaran ha anunciado que tampoco autorizará la tradicional carrera de burros que se celebraba anualmente por la festividad de Santiago desde el año 1963. El motivo, en todos los casos, es la aplicación de la ordenanza de protección de los animales, un texto que tiene ya varios años de antigüedad pero que, hasta este 2016, no ha sido reivindicado por el Gobierno municipal como razón para eliminar del programa festivo del Día del Blusa la tradicional carrera de burros, que acumulaba más de medio centenar de ediciones. Urtaran, aupado a la Alcaldía por EH Bildu, Sumando (Podemos) e Irabazi, que ya el año pasado se mostraron claramente proclives a eliminar la carrera de asnos, anunció ayer que así será, que no habrá más burros por Santiago, y así se lo comunicó a los blusas. La misma ordenanza que, al parecer, permitía la carrera el año pasado, éste la prohibe, porque no se ha variado de ella ni una coma.

Vitoria ha abrazado, aunque podría reprocharse que a medias, la cultura de la protección animal. Porque los animalistas recuerdan a Urtaran que la feria taurina se sigue patrocinando. El alcalde del PNV tuvo que admitir que este 2016 habrá toros en la Feria de La Blanca porque existe un contrato en vigor con la empresa gestora del coso taurino que vence en 2017. El año que viene, por tanto, «ya se verá», apuntó Urtaran este viernes, sin desvelar la postura de su partido. Los grupos que llevan al extremo su reivindicación de protección animalista han puesto también en su punto de mira otros eventos locales, como la exhibición del cerdo en la más que histórica rifa de San Antón, que se lleva a cabo en la ciudad desde 1781. Algunas de las denuncias han partido de un colectivo animalista, Atea, que llegó a denunciar a un programa de cocina de ETB porque se mataban bogavantes en directo. De la opinión de los vitorianos no se sabe nada. De momento, dos tercios de los usuarios de elcorreo.com que contestaron ayer a nuestra encuesta prefirieron que la carrera de burros se mantenga.

Sin fieras en el circo desde 2013

Desde hace año y medio ya no circulan por Vitoria aquellos vehículos que recorrían las calles con un altavoz para anunciar la llegada de elefantes de enorme apetito, dromedarios procedentes de lejanos desiertos ni aquel exótico 'ligre', mitad león, mitad tigre. No volverán a Vitoria. El Ayuntamiento, bajo el gobierno del Partido Popular, prohibió en mayo de 2013 la celebración de números circenses donde aparecieran especies «domesticadas o salvajes en cautividad».

Tampoco volverán a correr los burros por las baldosas de la capital alavesa, cabalgados por los blusas cada día de Santiago desde hace 52 años. El alcalde, Gorka Urtaran, anunció este viernes que este año no se autorizará la carrera de burros de Santiago, el tradicional acto que los blusas organizan el 25 de julio desde los años 60. Tras conocerse la decisión, la asociación animalista ATEA expresó su satisfacción por que se haya puesto fin a «un evidente maltrato físico y psicológico para un sinfín de animales inocentes». Y se alegró «en lo más profundo» de que «los pobres burros no tengan que sufrir más el agobio emocional y las agresiones físicas» que padecían durante la carrera. Con ello, el día del Blusa, se ha quedado sin uno de sus actos, para el que, de momento, no hay ninguna alternativa que lo sustituya.

Aves rapaces

Pero la defensa de los animales en Vitoria no queda ahí. Algunos partidos políticos en el Ayuntamiento de Vitoria y asociaciones animalistas censuraron y criticaron duramente la presencia de aves rapaces en el último Mercado Medieval celebrado en la ciudad. En este punto, el Ejecutivo de Gorka Urtaran recurrió a definición de «de animal salvaje o animal en cautividad», para asegurar que la normativa «se cumple» ya que los animales utilizados en la feria medieval «son animales criados en cautividad» y, por lo tanto, «no contravienen la ley en ese sentido», por lo que podrían ser expuestos y participar en espectáculos porque han sido criados y entrenados para ello, explicó el concejal de Medio Ambiente, Gorka Belandia.

Una niña observa las aves rapaces durante un mercado en Vitoria.

Una niña observa las aves rapaces durante un mercado en Vitoria. / Rafa Gutiérrez

Atea opinó a este respecto que «hubo unos animales que estuvieron sometidos a unas condiciones que no son las naturales de su especie, como aves rapaces en estado lamentable, aves nocturnas u ocas que se sacaban a pasear y que sufrían un estrés importante con ese gentío». A pesar de que la cetrería fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial en 2010 por la Unesco y que es utilizada para evitar accidentes aéreos en aeropuertos o para control de plagas, como defienden las asociaciones de cetreros, esta actividad dejará de formar parte de las actividades de los próximos mercados medievales. Tampoco sirvieron los argumentos de que los mercados medievales son «una de las pocas maneras que la cetrería tiene de llegar a la sociedad», donde «las personas y sobre todo los niños, pueden acercarse a conocer aves magníficas y que en la naturaleza casi nunca tendrían oportunidad de ver»; el Ayuntamiento decidió el pasado año prescindir de los espectáculos de aves rapaces en los mercados medievales que se celebren de aquí en adelante.

La asociación animalista se congratuló por la medida y explicó que iba a continuar «trabajando para que eventos públicos de carácter lúdico prescindan de toda suerte de animales», como es el caso de la tauromaquia. Sin embargo, y solo de momento, parece que los espectáculos taurinos para las fiestas de 2016 no corren peligro, porque, como ha asegurado el regidor vitoriano, el Ayuntamiento tiene un contrato en vigor y lo va a respetar. Aunque, la feria taurina de 2017, sentados los precedentes de los burros, la cetrería y los circos con animales salvajes, parece que no le queda otra salida que la de desaparecer del multiusos del Iradier Arena, construido hace 10 años.

La cerda Maritxu, el domingo, durante la rifa de San Antón.

La cerda Maritxu, el domingo, durante la rifa de San Antón. / J. Mingueza

El cerdo de San Antón

Este mismo viernes llegó una nueva denuncia del concejal de Irabazi, Óscar Fernández, que indicaba que «una vez más se incumple la ordenanza municipal de protección de los animales» en referencia a la tradicional rifa de San Antón, en la que se expuso a un cerdo. Y hacía alusión al artículo 8 de la normativa en el que se prohibe «utilizar animales en actividades culturales siempre que les pueda ocasionar sufrimiento, degradación o tratamiento antinatural».

Aunque el animal hace años que ya no se sortea, sustituido por premios de todo tipo, y no se han registrado otras quejas o denuncias, el cerdo de San Antón podría ser el siguiente en desaparecer de las calles vitorianas. O tal vez logre el mismo status que los reptiles del Mercado Medieval o que los gallos, faisanes, capones, pavos, patos y codornices que se exhiben en el Mercado de Navidad, que, de momento, no se ve afectados por la ordenanza municipal, para alivio de los productores de aves que organizan esta exposición de especies vivas.