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El 59% de los 1.381 alumnos que tiene este curso la Fundación Instituto de Idiomas son menores de 14 años.
El 59% de los 1.381 alumnos que tiene este curso la Fundación Instituto de Idiomas son menores de 14 años. / Igor Aizpuru

Aprender idiomas sigue de moda

  • 6.300 estudiantes se han matriculado este curso en los cuatro grandes centros que enseñan lenguas en Vitoria

Decía Federico Fellini que «cada idioma es un modo distinto de entender la vida». No le faltaba razón al célebre realizador italiano. Un libro, una canción o un debate acalorado suenan diferente según la lengua en que hayan sido creados o interpretados. Desde hace décadas, los vitorianos han mostrado un notable interés por poder comunicarse no sólo en castellano y euskera, las lenguas cooficiales en Euskadi, sino también en otras. No ha sido una moda pasajera. De hecho, está más viva que nunca. Los efectos de la crisis económica, el desempleo -que se ceba especialmente con los jóvenes-, y la mayor exigencia de idiomas en las empresas se alían desde hace años para llenar las aulas. Y este curso no ha sido una excepción. Unos 6.300 estudiantes se han matriculado en los cuatro grandes centros de enseñanza de esta materia que existen en Vitoria: la Escuela Oficial, el Instituto de Idiomas, la Alliance Française y el Centro Universitario de Idiomas a Distancia (CUID), que depende de la UNED. A todos ellos, habría que sumar la legión de alumnos que acude todas las semanas a las numerosas academias privadas que funcionan en la capital alavesa.

Eso sí, la principal referencia para quienes buscan obtener un título oficial es la Escuela de Idiomas, que el pasado curso celebró sus bodas de plata. Por los pasillos de sus dos sedes, ubicadas en Portal de Lasarte y en la calle La Habana, se cruzan este año 4.393 alumnos -casi el 100% de ocupación-, dispuestos a aprender o mejorar sus conocimientos en inglés, euskera, francés y alemán.

Las opciones son las mismas que hace veinticinco años, con la excepción de las clases de español para extranjeros, que se abrieron hace una década. «Este año contamos con 119 estudiantes de 58 nacionalidades diferentes. Tenemos alumnos de Ucrania, Japón, Tailandia, Marruecos... Hay una increíble variedad de procedencias, culturas y lenguas de origen. En muchos casos, estudiar aquí es un modo de integración», apunta Itziar Ortuondo.

La directora de la Escuela Oficial de Idiomas comenta que los gustos, a veces convertidos en necesidades, no han variado demasiado en los últimos tiempos. El inglés y el euskera aún encabezan la lista como lenguas con más gancho. Eso sí, «se ha registrado un aumento de solicitudes para estudiar francés y alemán -subraya-. Dependiendo del idioma los intereses se dirigen más a prepararse o mejorar en el ámbito laboral y para ayudar a los hijos con las tareas escolares. También hay mucha gente que quiere retomar un idioma que aprendió en su día, bien por interés cultural o por necesidad profesional», detalla.

Además, el precio del año académico, 72,60 euros por 130 horas de clase, no tiene rival. Una academia particular puede costar entre 60 y 100 euros por tres horas de clase semanales. No obstante, quienes se forman en otros centros pero quieren obtener el título oficial pueden presentarse por libre a sus exámenes tras abonar 32 euros. Unas dos mil personas se decantaron por esta posibilidad el curso pasado.

El francés recupera tirón

La Escuela de Idiomas tiene adaptados los títulos al marco común europeo de referencia de las lenguas (A2, B1, C1, etcétera...). Este es uno de sus atractivos, ya que las universidades cada vez los exigen más para acceder a grados, másteres, prácticas laborales o programas de intercambio con centros del extranjero. Además, obtener los tradicionales certificados expedidos por la Universidad de Cambridge -los de mayor reconocimiento internacional- supone una mayor inversión económica para las familias y, en estos momentos, tienen el mismo peso los que ofrece la Escuela de Idiomas.

Lograr el Diploma de Estudios en Lengua Francesa, el llamado DELF-DALF, es lo que ha llevado a muchos a acudir a la Alliance Française. La lengua de Molière ha recuperado un tirón que desde la Alianza Francesa en Euskadi, con sede en Vitoria, se atribuye a la creciente exigencia en materia lingüística en el mercado laboral y la necesidad de muchos profesionales de desplazarse a otros países para encontrar trabajo.

La cifra de alumnos presenciales en sus dependencias, ubicadas en la calle Fernández de Leceta, aumenta tras unos años de parón. «Unas 200 personas estudian con nosotros. La mayoría son adultos. Algunos ya dominan el euskera y el inglés y vienen para mejorar su currículo; y otros muchos retoman el francés que aprendieron en el instituto», sostiene Georges-Henri González, director de esta histórica asociación cultural implantada en la capital alavesa desde hace tres décadas.

La Alianza Francesa es uno de los centros vascos que hace los exámenes oficiales del Ministerio Francés de Educación Nacional. «El número de personas que se presenta a las pruebas no ha dejado de crecer», añade González. En 2013-2014, la entidad examinó a 531 aspirantes para obtener la acreditación oficial, una cifra que aumentó a 548 el pasado curso.

Implantar árabe y chino

Otro centro con solera es la Fundación Instituto de Idiomas de la Obra Social de Caja Vital, en la manzana de Jesús Obrero, una de las indiscutibles referencias en la ciudad. Por un lado, su oferta abarca clases de inglés -abiertas a adultos y escolares desde los 7 años- que se imparten en todos los niveles y han supuesto el eje central de actividad del centro desde su fundación en 1967. De hecho, el 94,7% de sus 1.381 alumnos profundiza sus conocimientos en la lengua de Shakespeare. Seis de cada diez estudiantes tienen menos de 14 años. Muchos terminan presentándose a los exámenes de la Escuela Oficial de Idiomas, centro al que, salvo excepciones, sólo pueden matricularse mayores de 18 años.

De forma paralela, el Instituto imparte clases a todos los niveles de alemán, a las que acuden 48 adultos, y francés, con 25 estudiantes inscritos. El precio anual es de 320 y 480 euros, en función de si se estudian dos o tres horas a la semana. Además, en colaboración con el Programa Mejora de Caja Vital, se ofrece euskera, pero sólo a mayores de 55 años.

El Centro Universitario de Idiomas a Distancia (CUID), que depende de la UNED, ha sido el último en llegar. Lo hizo en el curso 2011-2012, con 86 estudiantes. Desde entonces, han crecido su oferta académica y alumnado. En estos momentos, da clases semipresenciales de inglés, euskera, francés y alemán a 304 personas, que abonan 327 euros. Cuenta, además, con dos alumnos inscritos en italiano 'online', que pagan 206 euros por su formación digital. El Ministerio de Educación reconoce los niveles A1, A2 y B1 del CUID para proporcionar a esos estudiantes una mayor flexibilidad y movilidad en su incorporación a las enseñanzas impartidas por las escuelas oficiales de idiomas.