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Vitoria despega en patinetes eléctricos, pero ¿por dónde deben circular?

Varios modelos de patinetes, en una calle de Vitoria.
Varios modelos de patinetes, en una calle de Vitoria. / Jesús Andrade
  • El uso de estos vehículos eléctricos, que pueden alcanzar los 35 kilómetros por hora y están a medio camino entre los patinetes y las bicicletas eléctricas, se generaliza en Vitoria. También comienzan a generar problemas de convivencia. ¿Deben ir por la acera, por el bidegorri o por la calzada?

Los patinetes eléctricos pensados para adultos, con sillín y manillar al estilo de una bici o motocicleta, son cada vez más habituales en las calles de Vitoria. Estos pequeños ‘vehículos’ de dos ruedas, que en su versión eléctrica pueden alcanzar los 35 kilómetros por hora, se suman a los peatones, bicis, motos y coches en la jungla urbana de la ciudad y su generalización ha comenzado a generar los primeros problemas de convivencia. Su uso, que no está sujeto a la posesión de ningún carné o licencia específica, parece mantenerse en un limbo reglamentario. ¿Por dónde pueden o deben circular? ¿Pueden ir por las aceras, como es habitual verlos en Vitoria? ¿Pueden hacerlo por los carriles destinados a las bicis? ¿Deben hacerlo por la calzada?

En primer lugar, veamos la ordenanza local. La normativa de Vitoria que regula la circulación por las vías públicas prohibe los «monopatines, patines y otros aparatos similares por la calzada» (artículo 22.7) y, en paralelo, permite la circulación de «monopatines, patines no motorizados y aparatos similares por las aceras y áreas peatonales a un paso similar al de caminar» (artículo 23.2). Estos dos artículos no establecen, por tanto, las vías por las que deben circular estos patines motorizados, en los que no pensó el regulador a la hora de escribie el texto normativo. El redactor de la ordenanza, sin embargo, sí incluyó un apéndice en el que se indica que «para todo lo no regulado en este título será de aplicación lo dispuesto en la normativa vigente respecto a los vehículos de motor».

Es decir, al Reglamento General de Circulación, lo que desplaza a los patinetes eléctricos, que tienen un limitador a 15 kilómetros por hora, a la calzada. No puede ser de otra forma, dado que están impulsados por un motor. Tienen, por tanto, vetadas las aceras, a pesar de que sean su escenario natural en Vitoria.

¿Y por los bidegorris? Es una buena pregunta. ¿Pueden o deben utilizar los carriles bici? La normativa vigente no permite la circulación de vehículos motorizados por las vías ciclistas, que son coto exclusivo de bicicletas y patinadores. Solo hace una excepción, sí permite bicicletas eléctricas, vehículos en los que la función del motor suele ser la de acompañar y ayudar al pedaleo más que impulsar la bicicleta de forma exclusiva.

«Crecen las ventas»

A pesar de estas restricciones y del limbo legal en el que aparentemente se encuentran, el auge de estos vehículos de dos ruedas está presente en el asfalto vitoriano con cada vez más usuarios, pero también en sus escaparates. Los patinetes se han abierto un hueco entre las tiendas de bicicletas, en los grandes supermercados y con la apertura de nuevos establecimientos especializados donde son el producto estrella.

Esta tendencia al alza la han notado en Gasteiz Urban Mobility, que desde su establecimiento de Sancho el Sabio han visto crecer la demanda de patinetes eléctricos. «Hace dos años suponían un 5 % de nuestras ventas y ahora representa cerca del 25 o del 30 %» aclara Jesús Calvo, responsable de esta tienda de Vitoria que comercializa un amplio abanico de vehículos eléctricos.

Estos patinetes eléctricos, que ocupan menos que una bici plegable y son más manejables y ligeros, cuentan con una gama tan amplia como las necesidades de sus usuarios. Además del público infantil, entre el perfil tipo del que utiliza el monopatín están los profesionales que los utilizan para los desplazamientos habituales entre su casa y el trabajo. «Personas que trabajan en grandes empresas, como Michelin o Mercedes, personal de limpieza de portales, chóferes de Tuvisa o trabajadores cuyo centro de trabajo está en el centro de Vitoria», detalla Calvo. La edad media varía entre los 20 y los 45 ó 50 años, indica este experto, que señala que también vende patinetes eléctricos «como artículos de ocio, para llevar en autocaravanas, por ejemplo, y luego desplazarse a centros urbanos alejados de los campings».

Dos modelos plegables.

Dos modelos plegables. / Jesús Andrade

Por ello, sus características y precios son también muy variados. La gama de patinetes eléctricos arranca en 149 euros, —los destinados a niños de hasta 7 u 8 años— , y llega hasta 740 euros, u 800 si se elige con baterías de iones de litio -menos pesadas que las de plomo-, señala Jesús Calvo.

Velocidad limitada

En cuanto a su autonomía, con la batería a plena carga es posible recorrer desde 10 kilómetros, los más sencillos, hasta los 30 o 35 kilómetros, en los que van con transmisión sin cadena. Para cargarlos, basta con conectarlos a un enchufe convencional ya que «el propio patín lleva un conector, aunque también es posible desmontar la batería y cargarla aparte», mientras el patinete se puede quedar un cuarto de bicis, por ejemplo. La carga completa se alcanza en 4 horas, aunque en función de lo que haya gastado, en una o dos horas puede estar totalmente cargado.

Estos vehículos pueden alcanzar los 30-35 kilómetros por hora, aunque vienen con un limitador a 15 km/hora para cumplir con la normativa vigente. En el caso de circular por aceras, la persona o el niño que viaje en estos aparatos debe adecuarse a la velocidad de los peatones y no sobrepasar los 5 o 6 kilómetros por hora, explica Calvo, al tiempo que asegura que «la normativa no está muy clara todavía».