El Correo

La generosidad de un hombre sabio

Pérez Cobo recibió mltitud de premios y reconocimientos, como este txitxiki de oro.
Pérez Cobo recibió mltitud de premios y reconocimientos, como este txitxiki de oro. / JOSÉ MONTES
  • Fallece José Carlos Pérez Cobo, articulista y colaborador de EL CORREO y profesor de Fisiología durantemás de tres décadas

José Carlos Pérez Cobo, 59 años, Doctor en Biología y, durante años cronista de la vida vitoriana y alavesa en las páginas de EL CORREO, falleció el miércoles tras una larga enfermedad. La triste noticia causó honda conmoción en sus seres más cercanos, así como en círculos periodísticos y universitarios, ámbitos en los que se admiraba su genialidad, su bonhomía, su bagaje cultural, su honestidad intelectual y su inmensa generosidad para divulgar el conocimiento. Él fue, sin duda, un claro ejemplo de aquellos que no renuncian al saber en toda su extensión. Ante la disyuntiva a la que se enfrentaba todo estudiante –decantarse por las ciencias o las letras–, Pérez Cobo no quiso privarse de ninguna de las dos ramas.

Nacido en Vitoria en 1955, José Carlos fue alumno del viejo colegio San José, el centro educativo que la comunidad religiosa de San Viator abrió en 1908 en la calle La Paz. Allí se formó y creció como persona hasta que, años después, abordó sus estudios universitarios. Optó entonces por la Biología, especialidad que remataría con un Doctorado.

En noviembre de 1977, comenzaría su idilio con el otro lado de la enseñanza. Así, empezó a impartir clases de Fisiología Humana en el antiguo Colegio Universitario de Álava. Fue profesor de futuros médicos y profesores hasta la creación de la Facultad de Farmacia de la UPV, en el campus de Álava, un lugar donde se le admiraba y quería por su don de gentes y su facilidad para explicar de forma accesible materias complejas. «Era un gran profesor y muy buen orador. Sus alumnos le adoraban», recuerda Mailo Virto Lekuona, decana de Farmacia, centro del que se prejubiló hace poco más de un año, cuando la enfermedad ya le atacaba. Una de las últimas ocasiones en que se le pudo ver por allí fue a finales de 2014, cuando ejerció como padrino en el acto de graduación de la promoción.

Pérez Cobo compatibilizó la docencia con otra de sus pasiones: el periodismo. Su vocación por las letras se fraguó gracias a su afición por los libros y quizá también por las aventuras del intrépido reportero Tintín, personaje que le apasionaba hasta el punto de coleccionar todas sus historias y múltiples figuras.

Premios a la divulgación

Pérez Cobo formó parte de la primera promoción del Máster de Periodismo impulsado por EL CORREO y la Universidad del País Vasco. Hizo sus primeras prácticas en la edición de Álava en el verano de 1989. Ese año cubrió, por primera vez, el Festival Internacional de Jazz de Vitoria, cita que le permitía disfrutar de la música, una de sus grandes pasiones junto con el cine y el dibujo. Fruto de su colaboración con el periódico, que se prolongó hasta 2007, se conservan en la hemeroteca cientos de artículos de opinión –fue compañero de columnas del añorado Carlos Pérez Uralde–, reportajes e informaciones de divulgación científica. Gracias a éstas obtuvo un galardón del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Y también el prestigioso Premio Boehringer Ingelheim al Periodismo en Medicina, en 1999.