El Correo

El 'libro viajero' dice adiós a Vitoria

Castleberry muestra el libro viajero.
Castleberry muestra el libro viajero. / JESÚS ANDRADE
  • El colegio NClic ha tomado parte en el proyecto ‘Momentos mágicos alrededor del mundo’, donde los escolares de diferentes países comparten experiencias

El hábitat natural de los libros es la biblioteca o la librería. Eso sí, cada vez es más común encontrarse ejemplares que viajan y campan a sus anchas por lugares públicos, desde el banco de un parque a la mesa de una cafetería. Esa iniciativa nació en 2001 de la mano de un joven informático estadounidense, que propició el movimiento internacional del ‘book- crossing’, esto es, la práctica de dejar libros en diversos rincones para que los recojan potenciales lectores, que después repetirán el gesto. De Estados Unidos llega también la propuesta ‘Magical Moments Around The World’ (Momentos mágicos alrededor del mundo), que da una vuelta de tuerca al concepto de libro viajero.

Fue Gal Kleinman quien en 2008 decidió poner en marcha un curioso proyecto educativo global que, durante los últimos meses, ha cobrado protagonismo en Vitoria. En concreto, en las aulas de NClic School: Nuevas Claves Learning Investigation Center. Este colegio concertado, que se ubica en el ala derecha del edificio de Las Salesas, recibió el pasado mes de noviembre un envío que llevaba ya un tiempo esperando. Se trataba de un libro único -que literalmente ha dado la vuelta al mundo-, donde se recogen las pequeñas historias relatadas en primera persona por jóvenes de numerosos países y culturas.

El ejemplar, en cuya portada aparece un corazón sujeto por un par de manos, llegó a la ciudad procedente de Grecia. Antes, había pasado por centros escolares de Taiwan, Lituania, Arabia Saudí o Australia. «Ese libro es el símbolo de un proyecto educativo muy especial, que conecta a chavales de múltiples comunidades. Aquí trabajamos mucho la educación emocional y esta propuesta permite que los niños y sus familias cuenten experiencias especiales de sus vidas y las compartan con otros pequeños, iguales que ellos y que se comportan de una forma parecida», explica Henri Castleberry, director del Departamento de Inglés de NClic y responsable de las relaciones internacionales del colegio alavés.

Beneficios para Unicef

El libro que ha llegado hasta Vitoria ofrece breves historias cotidianas, que transmiten mensajes positivos, en las que los escolares cuentan, por ejemplo, anécdotas de lo más variopintas; desde un primer viaje en tren, al cumpleaños de una bisabuela centenaria o al hecho de descubrir el lado bueno de la mala suerte. Esas narraciones fueron seleccionadas de entre todos los relatos que se recogieron entre el año 2008, cuando arrancó el proyecto, y principios de 2012.

El ‘segundo viaje’ del libro -cuya publicación aún no tiene fecha- incluirá una nueva remesa de momentos mágicos alrededor del mundo. Entre todos esos testimonios, estarán también los que aporten los alumnos de NClic. Eso sí, con ayuda de sus padres, ya que los escolares vitorianos son muy pequeños -tienen entre 3 y 5 años- y aún no saben escribir. Éstos escolares reciben su formación en euskera, inglés y castellano, de modo que sus relatos, que se volcarán en una plataforma online, pueden escribirse en cualquiera de esas tres lenguas. «Además, todos los beneficios que generan los libros, que están a la venta, se destinan a Unicef», apostilla Castleberry.

El centro vitoriano, cuya metodología se basa en enseñar a los alumnos a desarrollar el pensamiento crítico y creativo para lograr resultados educativos más exitosos, tiene previsto hacer con la ayuda de las familias su propia versión del volumen, que entregará a los pequeños al final de curso. Eso sí, antes de que este proyecto se materialice, alumnos y profesores habrán dicho adiós al libro viajero que les ha acompañado en los últimos meses.