El Correo
Heraclio Alfaro con el aeroplano de su invención, en el Campo de Lacua. A la izquierda, el pueblo de Arriaga, hacia 1914.
Heraclio Alfaro con el aeroplano de su invención, en el Campo de Lacua. A la izquierda, el pueblo de Arriaga, hacia 1914. / Enrique Guinea Maquíbar (Archivo Municipal de Vitoria)

Vitoria construyó el primer avión en España

  • En 1914, Heraclio Alfaro, pionero de la aviación mundial, crea en una lonja de la calle Florida el primer aeroplano

Heraclio Alfaro es sin duda uno de los grandes inventores alaveses y ocupa una posición de honor en la lista que los norteamericanos han hecho de los pioneros de la aviación mundial. Es el único español. Y junto a Alfaro está Vitoria, la ciudad donde se construyó el primer avión peninsular y el grupo de colaboradores y amigos que arropó al inventor. El mérito es de Heraclio, sobre todo, pero mucho tiene que ver en ese hecho la situación geográfica de Vitoria, en medio de la línea París–Madrid y sus condiciones inmejorables para el aterrizaje de aviones en la Llanada.

Heraclio Alfaro nació en Vitoria el 20 de septiembre de 1893. Era nieto de Heraclio Fournier e hijo de Juan Bautista Alfaro. De casta le viene al galgo. Sus antecesores fueron hombres de éxito, empresarios con una visión de adelantados a su tiempo. Alfaro siguió esa senda pero en el conquista del cielo.

Ya en 1910, con apenas 16 años se suma a sus amigos, todos ellos grandes aviadores militares, Ramón Ciria, José Martínez de Aragón e Hidalgo de Cisneros, para montar y probar un planeador, un avión sin motor, que a punto estuvo de costarle la vida a Ciria.

Léonce Garnier (izquierda) y Heraclio Alfaro posan delante de un aparato en la escuela de pilotos de Lacua, en Vitoria.

Léonce Garnier (izquierda) y Heraclio Alfaro posan delante de un aparato en la escuela de pilotos de Lacua, en Vitoria. / Enrique Guinea Maquíbar (Archivo Municipal de Vitoria)

Un avión, en medio año

El cronista vitoriano José Luis Sáenz de Ugarte asegura en su libro ‘Heraclio Alfaro, aviador, inventor, ingeniero aeronáutico, que la aventura aeronáutica en la creación del primer avión comenzó a finales de 1913. Apenas tenía 20 años y su pasión por el vuelo había nacido siendo un niño. "Se encerró en una lonja de la calle Florida, propiedad de su padre, quien tenía en Vitoria una fábrica de sacos de yute. En la realización del 'Alfaro I' que así lo llamamos por ser el primero que va a desarrollar, tuvo la colaboración de un grupo de ilusionados vitorianos. Según este autor serán el mecánico Joaquín Izarra, el ebanista Joaquín Laprada, el calderero industrial Tomás López de Armentia sin olvidar a Manuel Romero, Larreina y Laureano Ibarra.

A finales de la primavera de 1914 el aeroplano está acabado. Se trata de un monoplano tipo torpedo, un motor de siete cilindros y 50 caballos HP. Todo el maderamen fue construido en los talleres del señor Garayo y el montaje del motor y demás piezas mecánicas en el garaje del señor Larramendi.

Despegue ante 25.000 vitorianos

El 7 de junio de 1914, el avión estaba prácticamente ultimado y se hicieron las primeras pruebas con el tren de aterrizaje. El despegue definitivo del avión de Alfaro Fournier aconteció el lunes 22 de junio y dejó maravillados a cerca de 25.000 vitorianos que pudieron observar cómo un ruidoso artefacto de madera, metal y lona —pilotado por un hombre que les saludaba agitando los brazos— sobrevolaba durante más de media hora y a una altura superior a los 500 metros la ciudad de Vitoria y sus alrededores. El avión alcanza velocidades de más de 100 kilómetros por hora. El 23 de junio sube hasta mil metros.

El Heraldo Alavés del día 23 de junio de 1914 recogía una entusiasta crónica firmada con el pseudónimo de Champion en la que el especialista Ignacio Abreu ponía de relieve que el aparato ideado por Alfaro "es un monoplano, con un sistema de estabilización en cola invertida", muy novedoso y controvertido en la época y empleado por primera vez. Las dimensiones del aparato eran más reducidas que las de cualquier otro aeroplano de esos tiempos y eran originales, asimismo, el tren de aterrizaje y la forma de aplicación del fuselaje a las alas, que permitían al piloto manejar con más facilidad el avión. Confirma Abreu que "se trata del primer aparato español construido y el único que ha alcanzado completo éxito”.

La alegría en la ciudad es inenarrable y se preparan homenajes. En una cena se apuntan 350 comensales.

Alfaro lleva su prototipo a Madrid y allí lo vuela en Cuatro Vientos. Visita al presidente del Gobierno Eduardo Dato que va a ver los vuelos del vitoriano. También hace exhibiciones en el aeropuerto de Salamanca donde sufre un accidente pero sale ileso. Durante el segundo de los vuelos, en el momento del aterrizaje, el aparato capotó. El histórico aeroplano fue reparado y volvió a volar en Vitoria.

Alfaro construyó otros 8 prototipos antes de marcharse a los Estados Unidos donde fue reconocido como científico y constructor de aviones. Trabajó como ingeniero en el MIT de Massachusetts y construyó el famoso autogiro de De la Cierva.