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La Batalla de Vitoria, en la catedral de San Pablo de Londres

Historias perdidas de álava

La Batalla de Vitoria, en la catedral de San Pablo de Londres

Un relieve en el conocido templo londinense recuerda la participación del militar británico Henry Cadogan, que encontró la muerte en Subijana el 21 de junio de 1813

01.07.13 - 07:51 -
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La Batalla de Vitoria, en la catedral de San Pablo de Londres
El relieve de la catedral de San Pablo de Londres.

De las muchas historias nuevas que los alaveses hemos conocido relacionadas con la Batalla de Vitoria en este bicentenario hay una que tiene un atractivo especial por lo que reúne de simbología y porque une a los alaveses de una manera indeleble –pese a quien pese– a la gran historia de la Gran Bretaña.

Resulta que en la catedral de San Pablo de Londres, uno de los edificios más hermosos de la capital británica, existe un relieve que refleja a unos soldados llevando en brazos a un coronel moribundo. Está porque es uno de sus héroes y porque murió de forma generosa ‘in the battle of Vittoria’ a los 33 años. Se trata del coronel Henry Cadogan, del 71 Regimiento de escoceses, que tuvo un protagonismo estelar ese día, precisamente en los momentos iniciales, cuando los primeros atacantes conseguían expulsar de los altos de La Puebla a los franceses, una inteligente maniobra que supuso finalmente la derrota napoleónica. Antes que los regimientos escoceses llegaran mandados por Hill, fueron los españoles de la división de Pablo Morillo los que habían expulsado a los franceses que reaccionaron con mucha dureza con contraataques, conscientes de que allí se jugaba la victoria o la derrota.

Herido de muerte por el disparo de un cazador francés, el coronel Cadogan les dice a sus hombres que le lleven a un resalte porque quiere ver el desarollo del combate y pregunta por todos los movimientos militares y quiere saber cómo va la batalla, consciente de que son sus últimas horas.

La bibliografía militar británica guarda verdaderas joyas en los diarios de los soldados que combatieron. El diario de Gavin, del 71 regimiento, cuenta con todo lujo de detalles lo que ocurrió en los altos de La Puebla el 21 de junio de 1813 y los ataques posteriores para la toma de Subijana. Todo fue tan duro, que en un momento determinado asegura que tuvieron 700 bajas de 1.000 que empezaron el día, entre ellas la del propio Cadogan. Obviamente era una exageración. Pero tuvieron asi 300 heridos y más de 80 muertos.

Hay detalles sobre el alimento de los soldados en combate que muestran la dureza de aquella guerra. «Nuestras piernas estaban llenas de espinas y nuestros pies llagados por las raíces de los árboles. Al llegar a un campo de judías junto a los montes la columna se disgregó al instante y todos llenaron su mochila». También habla de la sed y de que llegó a disparar 108 balas ese día y acabó con el hombro ‘negro como el carbón’.

Patxo Sans, guía de Gidatour, un hombre con una una curiosidad tremenda, ha traducido algunos diarios y ha conseguido deducir lo siguiente. Tras la muerte del coronel, sus hombres lo llevaron con mucha dificultad a Subijana. «Lo hice llevar a la casa de mejor aspecto, pero el dueño rehusó admitir un muerto en su casa. Lo que unido a la pena por la pérdida y el hambre (no habíendo comido nada desde el día anterior) hizo que saltara y le di al viejo hidalgo tamaña paliza que recordará mientras viva, y de ese modo estuvo encantado de ofrecerme la mejor habitación de la casa. Allí dejé los restos del soldado más bravo y el mejor hombre que jamás se vistió una chaqueta roja y a mi querido amigo», relata Gavin.

Enterrado en el jardín

Mas tarde, escribe que informó al general Rowland Hill de la muerte del coronel Cadogan. «Aquel envió al coronel Churchill conmigo al campamento y ordenó al capitán William Grant que fuera al pueblo donde yo había dejado su cadáver, y allí lo enterró en el jardín/huerto (puede querer decir ambos) de la casa del español del pueblo».

La mayor parte de los muertos ese día fueron enterrados en fosas comunes. A los oficiales se les daba un trato preferencial y es lógico pensar que pudiera ser inhumado en el jardín de la casa. ¿Qué casa?. Lo lógico es pensar en la casa que había construido otro personaje de relumbrón, Simón de Anda, que precisamente debía su gloria a haberse enfrentado con éxito a los ingleses en Filipinas unos años antes. Cadogan había ido a parar a casa de otro héroe, pero este era alavés.

En las novelas de Harry Potter sale un fantasma que se llama lord Cadogan que es muy valiente. ¿Se inspiró Rowling en la muerte heróica de Cadogan? ¿Alguno de los vecinos de Subijana sabe si allí en la huerta del palacio de los Anda se encontró un día el cadáver de un militar británico? Los turistas ingleses que vienen a Vitoria a recorrer los caminos que hicieron sus antepasados tienen una especial devoción por esta gran historia y este personaje. La Excursionista Manuel Iradier ha crerado una ruta montañera que seguía los pasos de las tropas aliadas desde La Puebla a Subijana.

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