El lehendakari Patxi López ha negado hoy que la tesorería de la Administración vasca esté en una situación de "emergencia" o que se vaya a producir una "quiebra inminente", en contestación a la alarma lanzada hace algunos días por el presidente del PNV, Iñigo Urkullu. Pese a ello, en la sesión parlamentaria de control al Gobierno, López ha insistido en la necesidad de abordar una "reforma integral de la fiscalidad" que permita aumentar la presión fiscal y aporte con ello recursos extraordinarios para sostener el gasto público.
El lehendakari, en contestación a preguntas formuladas por PSE, PP y PNV, ha incidido en la necesidad de evitar las polémicas estériles, para centrarse en el debate sobre el comportamiento de la economía, la caída de los ingresos y la necesidad de aumentarlos, no sólo para financiar los servicios públicos -como la sanidad o la educación-, sino también para poner en marcha políticas de relanzamiento y estímulo.
López ha insistido de nuevo en la necesidad de poner el acento en la lucha contra el fraude y se ha mostrado muy crítico con la actitud de la Diputación de Bizkaia, que se ha negado hasta ahora a aceptar la elaboración de planes de inspección conjuntos, con el resto de ejecutivos forales, o a interconectar sus bases de datos. López ha anunciado que ha encargado a los servicios jurídicos del Gobierno un análisis sobre esta negativa, ya que dichos planes conjuntos están contemplados en la legislación vigente.
Por su parte, el consejero de Economía, Carlos Aguirre, ha admitido que el Gobierno deberá revisar a medio plazo su Presupuesto para 2012, tanto en lo que respecta a los ingresos como a los gastos, debido al cambio de coyuntura que se ha producido y también a una exigencia formal: la necesidad de pactar un nuevo plan de reequilibrio financiero con el Estado. Aguirre, que ha dado a entender que el Gobierno se verá obligado a practicar nuevos recortes en el gasto, como ya había anticipado el lehendakari a todos los consejeros en una reunión reciente, ha indicado que el Ejecutivo esperará a que la Administración central haga públicas sus nuevas estimaciones de evolución de la economía. Las primeras estimaciones aún no definitivas, ha adelantado, apuntan hacia un retroceso siginificativo del PIB a lo largo de 2012.