Los sindicatos de la Ertzaintza Erne, SVPE y Esan han mantenido hoy sendas reuniones con el fiscal superior de Euskadi, Juan Calparsoro, y el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), Juan Luis Ibarra, para analizar la paliza a dos agentes de la Policía Municipal de Bilbao el pasado 12 de enero en el barrio de Rekalde.
Las centrales han salido satisfechas de estos encuentros porque Calparsoro les ha asegurado que transmitirá una instrucción a los fiscales vascos para que este tipo de acciones no sean interpretadas de forma "laxa" y sean calificadas como atentado a agentes de la autoridad, han informado los sindicatos en una nota. Además, el fiscal superior ha coincidido con el análisis de los sindicatos policiales de que el principio de autoridad se ha deteriorado por parte de algunos segmentos de la sociedad.
También el presidente del TSJPV ha mostrado su preocupación, siempre según los sindicatos, por "la pérdida del respeto por el Estado de Derecho en todos los ámbitos" y ha propuesto mantener el contacto con nuevas reuniones para "continuar en este clima de entendimiento". En la reunión con Ibarra también han tomado parte la jueza coordinadora de Bizkaia y secretaria de Gobierno del TSJPV, Begoña Basarrate, y el juez decano de Bilbao, Alfonso González Guija.
Mal aparcado
Los hechos que han motivado estos encuentros tuvieron lugar el 12 de enero en el barrio bilbaíno de Rekalde. Dos policías municipales de Bilbao apercibieron a un conductor, que estaba dentro de su coche, porque este estaba mal aparcado. Poco después, los agentes pasaron otra vez por la misma zona y observaron que el conductor amonestado había movido el coche, pero de nuevo lo había aparcado mal, dejándolo en doble fila.
En ese momento comenzó una discusión, a la que se unió un grupo de personas, familiares del conductor, que supuestamente comenzaron a golpear y patear a los agentes. En pocos minutos, varias patrullas de la Policía Municipal llegaron a Rekalde y detuvieron al conductor, de 29 años, y a sus dos familiares, de 26 y 24 años.
Al día siguiente se personó en el juzgado de guardia una cuarta persona buscada por su supuesta implicación en la paliza que, al igual que los tres detenidos, quedó en libertad. Los dos policías tuvieron que coger la baja laboral, uno de ellos por una rotura maxilar y un fuerte golpe en un ojo y el otro con contusiones por todo el cuerpo.