
Unos niños disfrutan del monopatín por el humedal de Salburua.
Bonita, tranquila, peatonal y sí, verde. Mucho. Tan atractivos calificativos –que bastarían a más de uno para lanzarse a descubrir el lugar que merece tales piropos– son los que obtiene Vitoria en la consideración de sus cada vez más numerosos visitantes. Nada menos que 114.381 en 2011 según los últimos recuentos. Y subiendo. Todo un ‘boom’ en los tiempos que corren y que la reina ‘green’ alavesa quiere aprovechar para alcanzar el tronío turístico, donde lo ecológico y lo sostenible hagan furor.
Buena parte de ese camino ya lo tiene recorrido. De sobra. No en vano, a la hora de la valoración foránea, los paseos y zonas peatonales logran un sobresaliente nueve y la Naturaleza en su conjunto se queda a solo dos décimas menos. Para eso es una de las ciudades europeas con mayor superficie de espacios verdes y ajardinados por persona –42 metros cuadrados– al sumar más de diez millones de metros cuadrados para pasear, andar en bicicleta u observar aves y ciervos. Desde lo particular a lo más general.
Empezando por los numerosos jardines que salpican los barrios vitorianos y siguiendo por parques como El Prado, Judimendi, Arriaga y San Martín o la red de sendas urbanas que salpican el asfalto y que están especialmente diseñadas para los ciclistas.
Porque es precisamente sobre las dos ruedas como mejor se puede disfrutar de esta experiencia, ya sea en vehículo propio o en alguno de los más de 500 que el Ayuntamiento pone a disposición en diecisiete puntos diferentes de préstamo. Una vez montados en ellas, resulta más sencillo desplazarse hasta la joya de la corona,
el Anillo Verde [
video]. El
bosque de Zabalgana, las lagunas de Lezea y Zabalgana, el
bosque de Armentia, las campas de Olárizu, el futuro jardín botánico –con su espacio de arboreto y su nuevo lago ya visibles– las
lagunas de Salburua y su observatorio de aves, el
parque del río Alegría, las huertas de Urarte y el robledal de Calzazarra.
Y suma y sigue. A escasos kilómetros de la ciudad despuntan el parque ornitológico de Mendixur, los embalses del Zadorra, los bosques de robles del santuario de Estíbaliz, el jardín botánico de Santa Catalina, el parque natural de Valderejo o la cascada de Gujuli [
video]. Belleza natural en estado puro que se puede complementar con las periódicas visitas que el Centro de Estudios Ambientales (CEA) organiza para apreciar la flora y fauna autóctona.
Y si bien las opciones son múltiples y variadas, el trabajo no cesa. Porque de cara a este año 2012 el objetivo es que todo el mundo identifique Vitoria como la Green Capital por excelencia. Una tarea en la que, como reconoce la responsable municipal de Turismo y Congresos, Ana Lasarte, se están volcando para crear «un orgullo de ciudad y transmitirlo fuera». Objetivo en el que todos los sectores colaboran para ultimar múltiples propuestas, a cada cual más variada y atractiva.
Habrá para elegir. A lo ya explicado, se sumarán ofertas culinarias como un menú ‘green’, el añadir productos ecológicos a la elaboración de cazuelitas y pintxos que deslumbren o una iniciativa ‘gourmet’ con cocineros reconocidos en la plaza de Abastos. Los hoteles prepararán packs de fines de semana especiales y desde la oficina que dirige Lasarte se potenciará un turismo denominado responsable. Además, el tren turístico realizará una ruta verde, se facilitarán desplazamientos en rickshaw y globo aerostático y, de paso, se presumirá de patrimonio con el
Casco Viejo y sus murales [video].