
Martín Garitano, con gorra, junto a los dirigentes de la izquierda abertzale Rufi Etxeberria y Joseba Permach, durante la manifestación. / EFE
El diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano, ha participado hoy en una manifestación en San Sebastián para pedir la paralización de "las grandes obras de infraestructuras" previstas en el territorio, entre ellas el tren de alta velocidad y el puerto exterior de Pasaia.
La protesta, organizada por diferentes colectivos como el grupo contra la "Y" ferroviaria vasca AHT Gelditu!, la Coordinadora de Plataformas Contra la Incineración, el Grupo Contra el Superpuerto de Pasaia, y el sindicato EHNE, ha partido minutos después de las 17:30 horas del Boulevard donostiarra. A la cabeza iba una pancarta con el lema en euskera "A favor de una Gipuzkoa diferente. Paralizar las grandes infraestructuras".
Garitano iba acompañado por varios dirigentes de la izquierda abertzale, entre ellos Rufi Etxeberria y Joseba Permach. La portavoz de Aralar en las Juntas Generales, Rebeka Ubera, junto al coordinador provincial de este partido, Ernesto Merino, también se han sumado a la movilización, secundada asimismo por representantes de Ezker Anitza, como Mikel Izagirre.
Durante la manifestación, que ha recorrido las calles del centro de la capital donostiarra, se han coreado consignas aisladas en contra del puerto exterior que se proyecta en Pasaia y la cárcel de Zubieta.
Kepa Olaiz, portavoz de los organizadores, ha exigido la paralización de proyectos como la planta incineradora de Zubieta, la dársena exterior y el tren de alta velocidad que, a su juicio, requieren "aumentar el agujero" de gasto de las administraciones en un momento de "recortes" sociales.
Ernesto Merino ha criticado en un comunicado el modelo de desarrollo impulsado en Gipuzkoa por el anterior Gobierno Foral (PNV-Hamaikabat) basado, a su juicio, en "proyectos desmedidos que han supuesto un endeudamiento insostenible para las administración pública".
"Pensamos que es hora de acabar con la cultura del hormigón", ha agregado Merino, quien ha precisado que Aralar "no está en contra de las infraestructuras" sino de aquellas que "no son sostenibles y no suponen beneficios" para los ciudadanos.