Los partidos se suceden de forma imparable para el Athletic. Y no le iba hasta ahora mal este ritmo infernal. El equipo se supera a cada jornada, cada partido parece más bonito. Este último ha sido espectcular. Muy bien jugado en ataque, pero muy deficiente en defensa y en la gestión. ¿Por qué el equipo se empeña en jugar al límite un partido que ha logrado remontar?
El arranque del partido parecía que el Athletic iba a reventar a los catalanes, por ocasiones y por aplicarles un ritmo de juego muy por encima de su alcance. Fue el inicio de un carrusel de emociones. En un partido sin guión, el Espanyol empató cuando mejor estaba el Athletic y los locales remontaron cuando más contundente era el juego de los visitantes. Se daba por cerrado el triunfo local cuando apareció Albín en el descuento para anotar el empate a tres.
La fiesta del fútbol que fue el partido de San Mamés se cerró para el Athletic de mala manera. Su asalto a la zona de Liga Campeones resultó frustrado. No supo sacar provecho del empate del Levante. Para colmo, cede el goal-average al Espanyol y el Atlético de Madrid y el Málaga le pueden dejar fuera de la Liga Europa.
Tanta hiperactividad de salida de los rojiblancos colocaba al Espanyol al borde siempre del desastre. Y llegó el gol por una cadena de errores blanquiazules. Didac despejó mal de cabeza, entregó la pelota a De Marcos, afortunado en el rechace, y que resolvió con un punterazo que sorprendió a un despistado Casilla. Quinto gol esta campaña para el jugador revelación, un hombre que cabalga por el campo con tal autoridad que parece tener enfrente a alevines.
La hinchada se frotaba las manos. Por el frío y por el dulce aroma del triunfo rotundo. Sin embargo, en ese momento apareció otro Espanyol, como si estuviera esperando a recibir un gol para mostrar su competitividad. Bien dirigidos por el brillante Weiss y el brasileño Coutinho, quien debutó en San Mamés, los blanquiazules se rearmaron.
Al poco de que Iraizoz salvara un mano a mano con Moreno, Weiss maniobró con total libertad en la banda izquierda, un despeje defectuoso llegó a Romaric, quien resolvió con un brillante zurdazo. Pudo ser peor, el árbitro anuló un gol por un inexistente fuera de juego antes del descanso a Moreno.
El Espanyol estaba en el partido y no se iba a retirar de la pelea. Pochettino, discípulo de Bielsa en Newell’s, tenía clara la forma de romper la defensa rojiblanca. Había que sacar provecho del marcaje al hombre. Cuando el rival es superado, aparece ante el atacante una autopista hacia la porteria. Weiss la aprovechó de forma magnífica para anotar el 1-2, que cogió adelantado a Iraizoz. Nadie como el Espanyol optimiza sus escasos recursos: dos cedidos marcaron sus goles en San Mamés.
Tocaba remontada, y el Athletic tuvo fe. Bielsa había mantenido hasta ahora fuertes reservas para llevar a cabo rotaciones, Hasta que su equipo se encontró en la semifinal de Copa con el Mirandés. No hay mejor elogio a la gesta de los de Anduva que el cambio de estrategia del argentino. Ayer Amorebieta, al que se echó mucho de menos, Herrera y Susaeta se quedaron en el banquillo. Los dos últimos tuvieron que salir al rescate. Cada uno de ellos asistió un gol. Los marcaron los dos campeones del mundo, Llorente y Javi Martínez.
Llorente está dulce. Es la segunda vez en su carrera que marca en cuatro jornadas de Liga seguidas. La primera fue en la temporada 2007-08. ¿Y qué decir de Javi Martínez? Uno de las grandes aportaciones de Bielsa es colocarlo como central, puesto en el que va a jugar muchísimos partidos con España. El navarro está sobrado en esa zona. Tanto que hasta sube a rematar con autoridad.
Un partido de ida y vuelta, de los que en Inglaterra llaman box to box, tuvo cosas que decir hasta en el prolongación, en la que Albín anotó a pase de Uche, dos suplentes en el inicio del partido. Primer gol con los ‘periquitos’ para el exgetafanse. Al Athletic le duele. Le deja por ahora sin Champions.