Lo dicen los de esta tierra. No creen en las meigas, pero «habelas haylas». Por muy agnósticos que puedan ser los hombres de negro, es hora de activar su fe, de que confíen en que en el castigo ha ido la penitencia, en que no volverán a las andadas ligueras. Cuando su cuota de popularidad se acercaba a mínimos reconocibles han dado con el guión de éxito, con la apuesta arriesgada y se han ganado el 'share' y con ello la continuidad de la validez de su propuesta. Iniciaban una cuesta de enero atroz, con cuatro desplazamientos consecutivos, con dos días pasados en casa de los últimos quince, a un punto del pozo, a una distancia en la que eran necesarios los prismáticos para atisbar la línea del corte copero. Su balance no ha podido ser mejor en la ACB y mereció otro signo en el debut en el Top-16.
Vuelven a Miribilla rearmados moralmente, alcanzada la cota ocho en el número de victorias del primer bucle liguero. No era lo deseado inicialmente y pudo ser mejor la recolecta, pero tampoco es cuestión de estar permanentemente con el látigo de siete puntos en ristre. En cuanto nos da un poco lo queremos todo. 'A modo' dicen los gallegos cuando recetan prudencia. La peregrinación ha tocado esta noche a su fin, al menos la etapa programada. El Apóstol bendijo el esfuerzo acumulado y Katsikaris y sus hombres esperan un último guiño de Santiago en forma de carambola dominical que lleve al Bizkaia al Sant Jordi copero.
Como ocurrió en Valladolid, la experiencia incluyó la ya habitual bipolaridad. Ahora está más justificada por el tute que lleva el equipo con tanto viaje a cuestas, horas de buses, aviones y esperas en aeropuertos que han acabado por merecer la pena. Pero no era esa la impresión esta noche en el Fontes do Sar, una señora 'caldera', un sobresaliente público incombustible, fiel, con el alma obradorista levitando sobre el Multiusos. Fue sincero Katsikaris al explicar lo sucedido en una primera parte extraña, por momentos absurda. «Nos han pillado». Mérito añadido el desprenderse de la trampa con el paso del tiempo.
Absurdo porque, con el máximo respeto, si te presentas en la cancha del Blusens y te comienzan a confeccionar un traje entre Kendall, Hopkins y Junyent, apaga y vámonos. Precisamente donde era clamorosa la ventaja vizcaína fue donde se fraguaba el parcial descalabro. Incapaces de superar la presión sobre el balón, los hombres de negro claudicaron a la máxima de dar cera y pulir cera planteada por Moncho Fernández. Dureza en defensa y descaro en ataque con el mando a distancia, es la traducción libre. Despistado, el Bizkaia se desmoronaba ante leves soplidos que hacían mella en su temblorosa morada. Sólo cuatro canastas de campo. El citado Kendall, excompañero de Mavroeidis en el Maroussi, había firmado ya en el primer cuarto sus promedios de temporada. El veterano Hopkins, al borde de la cuarentena, se cebaba con Hervelle a ritmo de faltas y doses más uno. Ere se ponía tibio desde la línea mágica y el rebote era un lejano objeto de deseo. Imaginen el panorama.
Golpe de efecto
Con desventajas por encima de la decena, el Bilbao Basket tuvo vergüenza torera para acercarse con un 2-8 previo al descanso y cerrar la herida en siete puntos, testimoniales ante lo que por momentos pareció una hecatombe. Y, ¡voilà!, el abracadabra de turno prologó el golpe de efecto, el truco que ni cató el Obradoiro. En la reanudación, los santiagueses se toparon con otro equipo, otro partido, otra realidad. Ya nada era igual, ni parecido a los veinte minutos anteriores. Una zona como anuncio de intenciones, cinco puntos de D'Or Fischer y tres más de Marko Banic. ¡Aleluya! Con tan extraordinaria conversión habrían firmado una buena canción los predicadores inclasificables de Slim Cessna's Auto Club, que armaron el taco la pasada semana en el Kafe Antzoki con su cercanía al trance musical loando la palabra del señor. Salió el mal del cuerpo del Gescrap y le invadió todo el bien imaginable.
Adiós partido, adiós. Sacó el pañuelo para formalizar la despedida D'Or Fischer. Mate va, rebote viene. Su registradora no dejaba de sonar, con Banic haciendo la segunda voz y todo el equipo trabajando a destajo para ellos. El pívot de Philadelphia se marcó un solo en el cuarto que incluyó once puntos y cuatro imágenes con su interminable esqueleto colgado del aro galego. Sólo Kostas Vasileiadis, en la que fue su primera canasta, aportó al margen de los dos postes. El marcador ya no sonreía a los de casa. Dos pírricos puntos para los del Bilbao Arena, cierto, pero una sensación de sobriedad, de control total de la situación que dejaba sumidos en la tranquilidad a quienes hasta un puñado de minutos antes nos pinchaban y no sangrábamos.
Con sólo once puntos encajados en la primera etapa postdescanso, era evidente que mucho tendría que presionar el lado oscuro para engullir al Bizkaia. Se prolongó la igualdad durante medio acto más, hasta que el hombre ayer más emocionado, Kostas Vasileiadis -le ofrecieron un recibimiento de héroe en su excasa- clavó su primer triple para colocar el 58-68 a 2'50 del final. Entre Raúl y Jackson manejaron bien la situación en la segunda parte, Mumbrú les liberó de muchísimo trabajo como un base alternativo y Hervelle se doctoró en honestidad y entereza, aguantando con cuatro personales sin que se resintiera su disciplinada entrega.
El esfuerzo realizado merecía un premio adicional. Un triple sobre la bocina de Vasileiadis -que acompañó de aplausos de disculpa a sus exseguidores que ovacionaron su acción- dejó el marcador en una renta de 14 puntos (64-79) que convierte en positivo el 'average' del Bizkaia. Por lo que pueda pasar en la lotería de la Copa.
FICHA DEL PARTIDO
65-Blusens Monbus (19+24+11+11): Milt Palacio (4), Javier Bulfoni (5), Ebi Ere (15), Levon Kendall (11), Stephane Lasme (4) -cinco inicial-, Bernard Hopkins (10), Andrés Rodríguez (3), Mario Cabanas (-), Deron Washington (-), Oriol Junyent (7) y Alberto Corbacho (6).
79-Gescrap Bizkaia (15+21+20+23): Aaron Jackson (8) Roger Grimau (4), Kostas Vasileiadis (10), Marko Banic (15), D'or Fischer (23) -cinco inicial-, Josh Fisher (3), Dimitrios Mavroeidis (-), Álex Mumbrú (7), Axel Hervelle (4) y Raúl López (5).
Árbitro: Hierrezuelo, Perea y Sánchez Montserrat. Sin eliminados.
Incidencias: Partido correspondiente a la decimoséptima jornada de la liga ACB, disputado en el Fontes do Sar ante 4.000 espectadores.