A la manifestación se han sumado también los representantes de Bildu Oskar Matute, Ana Etxarte y Aitziber Ibaibarriaga
Un manifestante ha sido detenido en Bilbao acusado de ser el presunto autor de la agresión a un ertzaina
Un manifestante es detenido por la Ertzaintza./ Foto y vídeo: Telepress
La asociación de vecinos de Rekalde compareció ayer ante la jueza para pedir un juicio contra el derribo del gaztetxe de Kukutza -desalojado el miércoles por la Ertzaintza- en una jornada en la que un manifestante contrario al desalojo fue detenido por agredir a un agente y negarse a identificarse.
El edificio industrial en desuso donde se encontraba el gaztetxe fue ocupado hace años y usado desde entonces como local juvenil. Tras la decisión del propietario de recuperarlo y derruirlo para construir viviendas, el Ayuntamiento concedió la licencia de derribo (suspendida ayer cautelarmente por un juzgado hasta escuchar a las partes) y un juez firmó la orden de desalojo, que fue ejecutada ayer por la Ertzaintza en un operativo policial que concluyó con una treintena de detenidos y tres heridos leves.
Ayer comparecieron ante la titular del Juzgado número 5 de lo Contencioso de Bilbao los abogados de la asociación vecinal Errekaldeberriz Auzo y pidieron la nulidad de la orden de derribo y la celebración de un juicio para "poder demostrar que el derribo no respeta el Plan General de Ordenamiento Urbano" de Bilbao y por tanto, "sería ilegal", explicó antes de la vistilla uno de los letrados, José Ángel Esnaola.
Hoy, tras haber escuchado a las partes, la jueza decidirá si finalmente se derriba el edificio o si atiende a sus defensores y decide que haya juicio. Mientras se celebraba la vista, centenares de personas se concentraron ante el Palacio de Justicia para reclamar el mantenimiento de Kukutza y denunciar la "brutalidad de actuación policial" de los agentes de la Ertzaintza durante el desalojo.
Un detenido
Tras esa concentración, un grupo de personas cortó la Gran Vía y uno de los manifestantes fue detenido por la Ertzaintza tras agredir a un agente y negarse a identificarse. El resto de simpatizantes del gaztetxe se dispersó cuando llegó al lugar la Policía vasca.