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Informes de Greenpeace demuestran que Garoña calienta el Ebro 19 grados

denuncia ecologista

Informes de Greenpeace demuestran que Garoña calienta el Ebro 19 grados

La organización exige a la Confederación Hidrográfica que revoque la autorización de vertido de agua de refrigeración a la central

22.06.11 - 12:41 -
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Informes de Greenpeace demuestran que Garoña calienta el Ebro 19 grados
Carlos Bravo, de Greenpeace, durante la presentación del informe.
La central nuclear de Garoña contamina térmicamente el Ebro por encima de los límites permitidos y calienta el agua hasta 19 grados en algunos puntos, algo que tiene una gran afección sobre la fauna y la vegetación del río a través de la eutrofización. El responsable de la campaña nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo, exigió ayer a la Confederación Hidrográfica del Ebro, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, que revoque la autorización de vertido de agua de refrigeración de la central. La organización anunció que llevará a los tribunales y pedirá la actuación de la Fiscalía para que investiguen estas irregularidades.
Greenpeace ha llevado a cabo a finales de mayo un segundo estudio de la temperatura de las aguas del Ebro en el tramo afectado por la central nuclear de Santa María de Garoña. El primero se realizó en febrero y concluyó que la contaminación térmica es muy grave incluso aguas arriba. Los nuevos análisis demuestran que ante la ausencia de actividad de la central las condiciones de temperatura del río son las normales. Sin embargo, cuando la planta está en pleno funcionamiento se produce un gran acenso de temperaturas.
La causa de esta contaminación reside en los problemas de refrigeración del reactor de esta instalación atómica, en cuyo proceso se provoca un enorme sobrecalentamiento de las aguas del río Ebro que vulnera de forma flagrante las condiciones de la autorización del vertido. Esta normativa señala que el máximo incremento será en cualquier caso de 3 grados.
En concreto, en las muestras de mayo, cuando la central permanecía inactiva, los estudios concluyen que la temperatura en Frías era de 16,5 grados y en el entorno de la central de 21,1 grados, un pequeño aumento debido, según Greenpeace, a la acción solar y a la reducción de la velocidad del agua en las proximidades del embalse de Sobrón.
Así, el informe de Greenpeace concluye que en ausencia de actividad la central de Garoña no produce contaminación térmica en la aguas del Ebro, mientras que cuando está en pleno funcionamiento produce un "notable" aumento de la temperatura de las aguas que está ocasionado un impacto ambiental negativo.
Bravo ha explicado que la causa de esta contaminación térmica reside en los "problemas de refrigeración" del reactor de la central, sistema similar a la de la central japonesa de Fukushima. Además, ha recordado que el Ministerio de Medio Ambiente determinó que el máximo incremento admisible de la temperatura por la acción de la central debe ser de 3 grados centígrados, normativa que "incumple" Garoña.
Por todo ello, el portavoz de Greenpeace ha exigido la parada de la central hasta que no se construya una torre de refrigeración y ha advertido de que si la administración central no interviene la organización ecologista acudirá a las tribunales. Según Bravo, el calentamiento del río Ebro está provocando un impacto medioambiental negativo en la zona, cuya consecuencia, a falta de los datos de un informe que se está elaborando, es la progresiva desaparición de especies autóctonas como los salmónidos.
Nuclenor rechaza las acusaciones
Nuclenor, por su parte ha rechazado las acusaciones vertidas por Greenpeace y ha señalado en un comunicado que el informe sobre el seguimiento del vertido en el año 2010, elaborado por la consultora URS, advierte en sus conclusiones que «a lo largo de 2010 se cumple con el condicionado referente a las aguas de refrigeración, excepto en dos circunstancias excepcionales que no tuvieron significado ecológico sobre el embalse».
Según los estudios de Nuclenor la temperatura del embalse de Sobrón se mantuvo entre 5 y 19 grados durante 2010. Estas temperaturas son compatibles con lo establecido en la legislación vigente».
Con respecto al impacto térmico, Nuclenor considera que «éste se ve muy reducido por el elevado volumen de agua presente en en los 12 kilómetros del embalse de Sobrón.
El estudio de Greenpeace hace referencia a febrero y mayo de 2011.
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