
Antonio Basagoiti saluda a unos vecinos del barrio bilbaíno de La Peña durante un paseo por la ribera del Nervión-Ibaizabal. / Luis Ángel Gómez
"Detecto interés entre los empresarios para que nos acerquemos PP y PNV"
Antonio Basagoiti mantiene encuentros periódicos con personalidades de la sociedad vasca de ámbitos muy diversos.
– ¿Qué le cuentan?
– Detecto en algunos ambientes, más que nada empresariales, mucho interés en que PP y PNV nos acerquemos. A todos les digo lo mismo, bien sea un empresario afín al PNV o gente que quiere que tiremos al PSE por la borda porque le parece lo mismo que ETA: que el acuerdo con el PSE se va a mantener porque, además, se hizo sabiendo que venían dificultades.
– ¿Esos sectores que piden al PP una aproximación al PNV creen que así mejoraría la economía?
– Son empresarios a título individual. Hay que tener en cuenta que la mayor expansión económica en Euskadi fue con un Gobierno en Madrid del PP con apoyos parlamentarios del PNV.
– ¿El debate político dificulta meter al PP la cuña de la economía?
– El PNV y el PSOE tienen miedo a hablar de economía. El PNV está sosteniendo a Zapatero. Y al PSE le gusta más hablar de Bildu y Sortu porque así obvia otros asuntos.
– ¿Tienen sondeos electorales?
– El ciclo nacional nos beneficia porque el PP va a gobernar en España. Además, el PP está muy activo en la política vasca. Estamos en todos los debates. Tenemos un discurso mayor que nuestra representación.
– ¿Hay opciones de que PP y PNV pacten en alguna institución?
– De modo puntual, no lo descarto. No nos pondremos de acuerdo en lo que Urkullu llama cambio del marco político. Pero Euskadi es muy plural. Las trincheras no funcionan.
– ¿Ve a Azkuna pactando con Bildu para mantener la Alcaldía?
– No es la línea política de Azkuna. Pero entre el sillón y su coherencia, no sé qué pondría encima de la mesa Azkuna, al que le gusta mucho eso de ser alcalde. Solo digo que en 1999 Azkuna venía de ser consejero todopoderoso y estuvimos a punto de ganarle. Ahora estamos al alza y haré todo lo posible por tener la Alcaldía. No engaño a nadie.
Antonio Basagoiti, presidente del PP vasco, decía que el final del terrorismo ya no interesaba electoralmente tanto a las fuerzas políticas porque ETA estaba más débil que nunca y ya no era una preocupación para la sociedad. Sin embargo, el Partido Popular y el PSOE han convertido en motivo de desgaste electoral la lucha antiterrorista y el eventual concurso de la izquierda abertzale en la próxima cita con las urnas.
– ¿Qué ha ocurrido para que la política antiterrorista vuelva a ser utilizada por PSOE y PP?
– Me reafirmo en que el final de ETA no tiene réditos electorales. Por tres motivos. Se ha demostrado que a ETA se le puede ganar. La sociedad no tiene tanto miedo a ETA como le tenía hace unos años. Y, tercero, hay otras preocupaciones en la agenda cotidiana de los españoles. ¿Qué ocurre? Que hay desconfianzas provocadas por el pasado que causan ese nerviosismo entre los partidos. Puede que esto tenga mejor talante electoral en el País Vasco. Pero a nivel nacional nadie va a perder o ganar unas elecciones por eso. Es mucho más importante que el final de ETA se haga y se haga bien que quién se cuelgue la medalla. Lo importante no es quién acabe con ETA, sino cómo.
– Pero hay una evidente búsqueda del desgaste electoral cuando, por ejemplo, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, espoleada por el duro cruce de declaraciones entre dirigentes de PSOE y PP, llama «ingrato» y «desagradecido» al lehendakari.
– Eso no da votos. En las últimas semanas han salido republicadas las actas de la negociación de Loyola con los límites que nunca se podían aceptar. El Partido Socialista acusa al PP de haber hecho cosas parecidas en la época de Aznar en Lizarra, cuando no tiene nada que ver. Eso genera un caldo de cultivo complicado. No es un tema electoral entre PSOE y PP. Es más de discrepancias en cuanto a la forma de llegar al final de ETA.
– ¿Tiene margen el PP vasco para mantener un discurso distinto sobre el final del terrorismo que el que marca su partido desde la sede de Génova, en Madrid? Recientemente, usted defendió que «no es momento de buscar pelea entre PP y PSOE», aunque su llamada a la calma acabó torpedeada por las declaraciones de Cospedal.
– También López hace llamadas a la calma y al acuerdo con el PP y después sale José Blanco... Estas cosas pasan. Lo que tiene que hacer el PP vasco es explicar su postura con mucho mayor énfasis. Tenemos razón cuando decimos que hay que mantener el camino que se ha demostrado que da resultados contra el terrorismo. Pero la diferencia con Génova no es de fondo. Es que aquí el PP está obligado a que los vascos le entiendan. Que comprendan que lo que defiende el PP es el camino que garantiza la paz y la libertad. Ese es el matiz. Tenemos que quitarnos de encima esas mentiras que dicen que el PP no quiere la paz, que utiliza el terrorismo.
– En esa búsqueda de un matiz distinto, ¿cómo encajan en Euskadi declaraciones como las de Ana Mato, vicesecretaria de Organización del PP, que aseguró que la eventual presentación de Bildu a las elecciones podía asemejarse al concurso de ANV en 2007, lo que permitió la entrada de «muchos asesinos en las instituciones»?
– Vamos a ver. Todo lo que está pasando es fruto de una normal desconfianza por todo lo que hizo el Partido Socialista. Hemos conocido que negoció asuntos políticos sobre Navarra y la autodeterminación, cuando hasta el PNV estaba en contra. Que estuvieron reunidos de igual a igual con la banda terrorista durante muchos meses. Eso ha generado una grave desconfianza y provoca ese tipo de declaraciones. Pero lo importante es que nosotros, desde el País Vasco, hagamos un discurso sensato, prudente, riguroso, que supere las desconfianzas del pasado. Mi postura es dar un paso más. Lo que está haciendo el PSOE hasta el día de hoy no es exactamente lo mismo que hizo hace cuatro años. Entonces, dudo que hubiera impugnado a Sortu ante la Fiscalía.
Como Aralar
– Al dar ese paso más, ¿ahora tendrían mejor cabida las palabras de Iñaki Oyarzábal, ‘número dos’ del PP vasco, cuando dijo que su partido sería «generoso» con la izquierda abertzale si ofrecía pruebas definitivas de su desmarque de la violencia?
– Esas declaraciones fueron malinterpretadas. Oyarzábal también habló de que tenía que haber dignidad, memoria y justicia para derrotar al terrorismo. Lo que quería decir es que, si realmente desaparece ETA, tendrá un camino como el que tuvo Aralar o los ‘poli-milis’.
– Si Bildu puede concurrir a las elecciones del 22-M, ¿afectará a la estabilidad del pacto PSE-PP?
– El PP exige al Gobierno que haga todo lo que debe. Hace cuatro años no lo hizo. Dejó pasar listas porque sí;ni siquiera las impugnó. Mi listón es que el Gobierno emplee todos los medios que tenga a su alcance para impedir que Bildu llegue. Y digo más: si Bildu no está en las elecciones, si no hay ninguna marca que en cierta manera pueda representar a Batasuna, yo creo que la paz estará mucho más cerca. Si están en las elecciones, van a querer cobrar un precio por todo lo que han hecho durante cincuenta años. Quieren pasar el platillo. Yo mediré al Gobierno por toda la fuerza que ponga en la impugnación. Tenemos que ser muy conscientes de que si ETA llega, nos va a dificultar mucho el fin del terrorismo.
– Pero aparentemente las candidaturas de Bildu están ‘limpias’. No hay miembros de anteriores listas ilegalizadas.
– Pero tenemos la obligación de aprender del pasado. El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo dice que, además de ajustarse a la ley, hay que demostrar que no forman parte del proyecto totalitario de ETA. Eso es lo que hay que comprobar. Y tiene toda la pinta de que son los de siempre, solos o acompañados. Siempre hemos acertado cuando hemos desconfiado de los movimientos de esa gente.
– La diferencia es que las listas de Bildu están compuestas por dos partidos democráticos, como son EA y Alternatiba.
– Sí. Pero lo que hay que ver es cuál es el proyecto, cuál es el papel de Batasuna, del brazo político de ETA en ese camino. No ha sido capaz de condenar ningún crimen en estos cincuenta años y ahora vienen a cobrar el precio de la paz. Por eso la llegada de Bildu podría dificultar mucho el final del terrorismo.
– ¿A quién pide responsabilidades por la huida del preso de ETA Antton Troitiño?
– En primer lugar a los jueces, que son quienes toman la decisión, interpretable, y tardan una semana en rectificar. Se les ha marchado en ese tiempo. En segundo lugar, habría que ver hasta qué punto tiene responsabilidad el Gobierno en el tema de una vigilancia discreta.
– ¿Sería partidario de endurecer las penas por terrorismo, más allá de la ‘doctrina Parot’?
– Soy partidario del mayor endurecimiento posible. Si el terrorismo sale barato, además de ser una agresión inadmisible para las víctimas, puede dar ánimo a otros que quieren llegar a fines a través de esos medios.
– ¿Se sintió incómodo en la marcha de víctimas convocada por la AVT en Madrid, cuando se coreaban lemas como ‘Zapatero, dimisión’ o ‘Rubalcaba, a prisión’?
– Pues no especialmente incómodo, pero yo no iba a eso. Esa no era lo mío, pero la gente puede decir lo que quiera. Yo fui a una concentración para que no haya ninguna marca de ETA en las elecciones.
– ¿La coyuntura actual de tregua es la prueba de fuego para el pacto PSE-PP? El lehendakari, al igual que dirigentes del PSE, parecen más próximos al voto particular sobre Sortu que al veto final.
– Mientras sean cuestiones retóricas, no hay problema. No somos el mismo partido político y sabemos que al lehendakari le gusta quedar bien con este tema porque le sirve para aparentar un liderazgo en algunos asuntos. Este acuerdo se ha hecho para ser exigente. En la medida en que estemos juntos y por el camino que ha funcionado, ETA tiene los días contados. Y más aún si conseguimos liderar una sociedad que cada vez pasa más de ellos.
Eguiguren, «equivocado»
– ¿La alarma para el pacto puede venir cuando las voces que amaguen con la ruptura vengan del País Vasco y no de Madrid?
– El pacto se mide en términos vascos. Mientras se cumpla el acuerdo, por mucho ruido que venga de cualquier lado, se va a mantener. A nosotros no nos mide la sucesión de Zapatero, no nos miden unas elecciones generales. Pero es que estos dos años han demostrado que este pacto han servido para la convivencia y la libertad en Euskadi.
– Jesús Eguiguren, presidente del PSE, se acaba de mostrar partidario de «prescindir» del PP si obstaculizaba el logro de la paz. ¿Es una opinión personal o considera que va en aumento el número de socialistas que se empiezan a cansar del pacto con el PP?
– Están mirando un poco a Guipúzcoa, donde tienen una pugna con el voto nacionalista. Todos queremos acabar con ETA. Todos. Pero hay fórmulas que acaban con bombas en la T-4 o a tortazos entre los demócratas. Por tanto, no voy a entrar más ahí. Eguiguren está profundamente equivocado en la reflexión.
– Es curioso. El propio Eguiguren no hace mucho decía que el pacto con el PP era de largo recorrido, incluso para otros cuatro más.
– A lo mejor dentro de un mes vuelve a decirlo. Debemos tener una postura sensata, no radical. Este acuerdo ha sido bueno. Además, tenemos un PNV que empieza a decir cosas interesantes, como que no debe haber un precio político por la paz.
– ¿Y Mariano Rajoy qué le dice? Está manteniendo un significativo silencio.
– Como en todos los asuntos, es muy sensato. No le gustó nada lo que hizo el Partido Socialista con el ‘Faisán’, Loyola o Eguiguren. Sabe que es difícil poner la mano en el fuego por los socialistas, pero se mueve en el terreno de las realidades. Mientras las actuaciones sean buenas, debemos estar unidos.
– ¿Qué tema podría poner en riesgo el pacto?
– Ir por una línea distinta a la que acordamos. Alterar la estabilidad del marco estatutario, plantear una negociación política con los terroristas.... Cosas que van en contra del acuerdo. Si nos moviésemos solo por desconfianzas, este país no avanzaría. Debemos movernos por certezas. Aunque no nos gusten los rivales, tengamos discrepancias o estemos en contra de lo que hizo el PSOE hace cuatro años, tenemos la obligación de ser responsables y mirar al presente para hacer las cosas mejor.
– Por cierto, ¿comprende a la presidenta del Parlamento vasco, su compañera de partido Arantza Quiroga, que apuesta por compaginar política y religión «aunque sea políticamente incorrecto»?
– La respaldo absolutamente. Me gusta que la gente que está cerca de mí sea genuina. Arantza Quiroga es coherente con sus convicciones religiosas y muy tolerante. Va de frente. ‘Chapeau’ a esa declaración.
– ¿Las instituciones no deberían ser laicas?
– Tienen que ser muy respetuosas. Pero no olvidemos que nuestra cultura es absolutamente católica y que la inmensa mayoría de los vascos asumen esa religión.