"La Semana Santa de Vitoria es especial"

José Luis Fernández de Pinedo. hermano mayor de la Cofradía de Jesús con la Cruz a Cuestas, nos invita a disfrutar de la Semana Santa vitoriana

F. GÓNGORAVITORIA
"La Semana Santa de Vitoria es especial"

«Si mañana abandonamos los que empujamos, esto dura tres días. Es un milagro que salgan las procesiones». La resignación de José Luis Fernández de Pinedo, hermano mayor de la Cofradía de Jesús con la Cruz a Cuestas (Colegio San Viator) está cargada de razones. Los desfiles procesionales llevan décadas desangrándose, en paralelo a la crisis religiosa. El número de nazarenos está estancado en torno a 250 frente a los miles de los años sesenta y al contrario que otras ciudades Vitoria no acaba de reconocerse en su Semana Santa. Ha habido un divorcio que ha durado muchos años y que ahora con el boom turístico se quiere arreglar.

Frente a la condena a la invisibilidad, los tipos como José Luis Fernández de Pinedo levantan su inquebrantable fe en lo que hacen. «Se ve que no estaba todo perdido porque nosotros refundamos nuestra cofradía en 1996 recordando los años gloriosos de los cincuenta y hemos conseguido unos 50 miembros, todos vinculados a la asociación de padres de alumnos de San Viator. Existe un rescoldo, pero alguien tiene que soplar la ceniza para reavivar el fuego», subraya.

José Luis, de 54 años, almacenista de Mercedes, comprometido en una comunidad mixta laico-religiosa de San Viator, defiende que «hay un tiempo para rezar y otro para reír, como dice el Eclesiastés. Yo me iré de turismo el domingo con mi familia», añade.

Además cree que en su ADN están escritas la procesión de los Faroles, el Rosario de la Aurora, durante La Blanca; y la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo. «Hay una familia de vitorianos que vive en Madrid que no ha faltado nunca. Nosotros lo llamamos el espíritu cofrade, algo muy hondo que te dice que tienes que acudir».

Fernández de Pinedo también se encarga de coordinar el desfile del Viernes Santo, protagonizado por pasos de gran valor artístico que se guardan en el museo del bajocoro de San Vicente y seis cofradías. «Es una catequesis pública de fe. Yo no solo veo a un cristo crucificado. Veo al que sufre, al emigrante, al parado, a la mujer maltratada».

Mientras haya gente en las aceras viviendo con recogimiento el cortejo «nosotros saldremos. La plaza de la Virgen Blanca a las 9.20 de un Viernes Santo es realmente impresionante», concluye.

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