Vitoria se sitúa en la media del resto de capitales en lo que a la accesibilidad se refiere; pero la nota final otorgada -un aceptable- da cuenta de la necesidad de incrementar los esfuerzos en este sentido. Por tipo de discapacidad, las personas en silla de ruedas e invidentes son las que disponen de más facilidades, sin embargo, no puede decirse lo mismo de la accesibilidad para personas sordas.
Eroski Consumer ha analizado la accesibilidad para personas con discapacidad motriz, visual y auditiva en Vitoria. Para ello, los técnicos de la revista visitaron, acompañados de una persona con discapacidad física, otra invidente y otra con problemas auditivos, tres espacios públicos: una oficina municipal localizada en la calle Olaguíbel, la zona de consultas externas del hospital Txagorritxu y la estación de tren.
La visita comprendía la elección de una calle al azar que estuviese a cinco minutos andando de cada uno de estos lugares para verificar así la accesibilidad del trayecto. A continuación se procedió a comprobar las medidas de adaptabilidad en el entorno inmediato, entrada e interior de estos tres edificios (aseos incluidos).
Carencias para invidentes y sordos en el Ayuntamiento
A la hora de solicitar un certificado de empadronamiento se comprobó que las medidas son buenas para facilitar la accesibilidad de personas con discapacidad física y aceptable para personas con discapacidad auditiva y visual.
En el trayecto de cinco minutos hasta el edificio municipal, apenas se encontraron deficiencias, únicamente que el pavimento era inestable en algunos tramos (lo que podía suponer un peligro para personas invidentes o que se desplacen en silla de ruedas). Una vez en la entrada, destaca positivamente que la puerta de acceso es automática y está al mismo nivel que la calle.
Ya en el interior, los mostradores de atención al público están a una altura adecuada para una persona en silla de ruedas, el interior está libre de obstáculos por lo que no supone un peligro para personas invidentes o que la máquina para coger el turno dispone de instrucciones visuales (recomendable para personas sordas). Sin embargo, lo más negativo hace referencia a que solo había aseos para el personal y no para el usuario, que la distribución del interior hiciese algo complicado moverse para una persona en silla de ruedas, que no hay franjas o guías de dirección para que el invidente se oriente y que no existe servicio profesional de intérprete en lengua de signos.
Txagorritxu, buena accesibilidad para discapacitados visuales
Las consultas externas de Txagorritxu, por su parte, disponen de buena accesibilidad para personas invidentes, pero suspende con un regular para las personas sordas o con problemas motrices -aceptable-. Carece de servicio de intérprete profesional para pacientes sordos y la sala de espera no existe un dispositivo visual para anunciar al paciente que tiene que entrar en la consulta. Además, la puerta del aseo visitado no dispone de sistema visual que indique si el baño está libre u ocupado ni tampoco apertura de seguridad en caso de auxilio. Asimismo, la entrada no está al mismo nivel que la calle y que, en ocasiones, la movilidad dentro de la zona de consultas externas resulta complicada para una persona en silla de ruedas.
Lo más satisfactorio de la visita se resume en que los baños visitados se encuentran convenientemente señalizados con el símbolo universal de accesibilidad, la puerta de entrada es automática, hay bandas o guías de dirección en el suelo para que un invidente se ubique y el interior está libre de obstáculos.
La estación
Las personas en silla de ruedas e invidentes tienen más facilidades y comodidades a la hora de desplazarse por las consultas externas del hospital de Txagorritxu. Lo mismo sucede en el caso de la estación de tren, cuya adaptabilidad es buena en los casos para personas con discapacidad motriz o invidentes pero suspende -‘regular- si el usuario cuenta con una discapacidad auditiva. Y es que no hay servicio profesional de intérprete de lengua de signos, en los aseos analizados no se observaron huecos ni en la parte inferior ni superior de las puertas y tampoco de apertura de seguridad en caso de auxilio o de un sistema visual que indique si el aseo está libre y ocupado.
Sin embargo, sí cuenta con plazas de aparcamiento en superficie reservadas a discapacitados físicos, la puerta de acceso es automática, la de los aseos es lo suficientemente ancha como para que entrara una persona en silla de ruedas, el pavimento es estable, no hay carteles que supongan obstáculo para invidentes y en los bordes de los andenes hay bandas de seguridad para que un invidente no se caiga a las vías.
La revista contó con la colaboración, desinteresada, de tres asociaciones: la Asociación de Personas con Discapacidad Física (Eginaren Eginez), la Federación Vasca de Asociaciones de Personas Sordas-Euskal Gorrak y la Asociación Alavesa de personas de baja visión (Itxaropena).