La consejera vasca de Medio Ambiente, Pilar Unzalu, ha firmado hoy un convenio de colaboración, por el que el Gobierno Vasco se compromete a invertir 2,7 millones de euros para restaurar el Valle Salado de la localidad alavesa de Salinas de Añana.
Unzalu ha suscrito el acuerdo, junto con el director general de URA (Agencia Vasca del Agua), Iñaki Urrizalqui, y la presidenta de la Fundación Valle Salado de Añana, Lorena López de Lacalle.
De acuerdo al convenio, a lo largo de este año se recuperará la configuración original del manantial de Santa Engracia, tal y como se conoció históricamente hasta principios de la década de los noventa, y su entorno (113 eras).
En este momento, se está tramitando el proyecto para licencia, de modo que la obra podría empezar en junio. Durante los próximos dos años, las labores de restauración se trasladarán a la zona de cabecera del Valle Salado (95 eras en 2011 y 99 en 2012, respectivamente). En total, se rehabilitarán más de 300 eras, correspondientes al espacio más característico y emblemático de todo el Valle.
La consejera ha apuntado que la dotación económica del convenio "supone la aportación de mayor entidad que se realiza hasta la fecha dentro del proceso de recuperación integral del Valle Salado de Salinas de Añana". Así, se distribuirán un total de 2,7 millones de euros que serán dispuestos por URA, entidad adscrita al departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco.
Manantiales hipersalinos
Por su parte, el director de URA ha explicado que se trata de financiar una serie de obras tendentes a la recuperación del extremo Sur del Valle, donde se encuentran integrados todos los manantiales hipersalinos existentes.
López de Lacalle ha indicado que la fundación que preside se compromete a redactar los proyectos de obra, obtener los terrenos para ejecutar los trabajos, lograr las licencias y autorizaciones pertinentes y contratar y dirigir las obras.
Tras la recepción de éstas, ha señalado que la fundación toma el compromiso de poner las eras ya restauradas en explotación para la prestación del servicio a que se destinan y a conservarlas debidamente.