Las autoridades francesas han localizado en la morgue de la ciudad de Toulouse un cadáver que por sus características podría tratarse del miembro de ETA, Jon Anza, desaparecido en abril de 2009, han informado fuentes de la lucha antiterrorista. Según TVE, el cuerpo de Anza ha sido identificado después de cotejar sus huellas dactilares. Anza fue visto por última vez el 18 de abril del año pasado en la estación de tren de Bayona, donde cogió un tren con destino a Toulouse. Así lo confirmo su mujer, que aseguró que su marido había quedado con unos amigos.
Sin embargo, no regresó ni siquiera para una consulta oncológica -el donostiarra, de 47 años, sufría un tumor cerebral- que tenía una semana después en Burdeos, lo que escamó a su compañera. Un mes después de su desaparición, la familia denunció el caso. En su momento, ETA afirmó que el etarra había quedado con miembros de la banda y les llevaba cierta cantidad de dinero. Sin embargo, la organización dijo que no se presentó a la cita, ni a otras dos que se habían fijado «por si acaso» el mismo día 18 y al siguiente.
El 29 de abril, once días después de su desparición, sufrió un infarto y fue atendido por sanitarios franceses, que lo encontraron en un banco de Tolousse. Ante la gravedad de su estado, le ingresaron en un centro hospitalario, donde falleció 13 días después, el 11 de mayo. En el momento de ser hospitalizado, el etarra no tenía encima ningún tipo de documentación, tan solo un billete de tren de ida y vuelta con la fecha de salida de Bayona el 18 de abril y el regreso dos días después, el 20, informa TVE.
Algunas fuentes consultadas han indicado que en el momento en que fue encontrado el cuerpo no presentaba lesiones externas, heridas ni signos de violencia. Dado que falleció por causas naturales, no se abrió ningún procedimiento judicial ni fue avisada la policía, aunque el cuerpo quedó almacenado en la morgue con la única referencia de que se trataba de un hombre no identificado, a la espera de que pudiera localizarse a algún familiar. Hasta hoy nadie habría reclamado su cadáver, que lleva en la morgue desde el 11 de mayo, según estas mismas fuentes.
El ex preso etarra estaba afincado en Francia y cumplió una condena de 20 años -desde 1982 hasta 2002- por su integración en el comando Lau Haizeta de ETA. El 2 de junio del año pasado ya se descartó que el cadáver de un hombre aparecido en el río Nive, también en Francia, fuera el de Anza, pese a que en un principio se había apuntado esa posibilidad. Así las cosas, la Policía francesa ha subrayado esta tarde a la familia de Anza, que hasta mañana no podrá confirmar si el cadáver aparecido es el del miembro de la banda terrorista. Aunque las primeras pruebas practicadas al cadáver indican que sí se trata del etarra desaparecido.
En un comunicado, el Movimiento Pro Amnistia ha indicado que la familia de Anza ha tenido conocimiento de la noticia hacia las 17.30 horas de hoy, cuando la Policía francesa les llamó para contárselo y matizar que no se sabrá nada fijo hasta mañana. Según han indicado, algunos elemento coinciden con la descripción de Anza pero hasta que terminen de comprobarse todas las pruebas no podrán confirmar su identidad. Asimismo, esta organización ha pedido la máxima prudencia hasta que todo se aclare y ha acusado al Cuerpo de Seguridad francés de "filtrar" la noticia a los medios.
Proceso
El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu abrió el pasado 8 de febrero diligencias para investigar su desaparición, ya que su paradero se desconocía desde la fecha citada cuando fue visto por última vez en las inmediaciones de la ciudad francesa de Bayona. El titular del Juzgado Central de Instrucción número 4, que abrió esta investigación a instancia de las autoridades francesas, ordenó a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que preparasen un informe en el que se detallase en qué estado físico y mental se encontraba Jon Anza en el momento de su desaparición, a fin de determinar si pudo extraviarse y sufrir un accidente. Del mismo modo, el juez instructor solicitó un análisis exhaustivo de las llamadas telefónicas que realizó el etarra en los días previos a su desaparición y de las que hicieron las personas de su entorno más próximo.
La apertura de la investigación por parte del juez Andreu se produjo después de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional recibiera una comisión rogatoria de la Fiscalía del Tribunal de Gran Instancia de Bayona, que investiga desde mayo pasado la desaparición del etarra a petición de su familia. La desaparición de Jon Anza se había convertido en los últimos tiempos en una de las principales reivindicaciones de la izquierda 'abertzale' y mantener presente esta 'causa' una de las directrices de ETA tal y como se evidencia en algunos de sus comunicados o documentos internos.
Según auto del juez Batasar Garzón ETA incluía una serie de instrucciones para lograr una "activación popular" de cara al verano de 2009 entre las que indicaba que "las denuncias de la desaparición de Jon Anza con la presencia de sus fotos" tenían que ser "una constante". El ejemplo más reciente fue el que protagonizó el Colectivo de Presos de ETA (EPPK) en su "periodo de lucha" en las prisiones. Según anunciaron en uno de sus últimos comunicados, el pasado 18 de febrero los internos de la banda en cárceles de España y Francia llevaron a cabo protestas por su desaparición.
Este miembro de la banda terrorista tenía 47 años y sufría una grave enfermedad. Cumplió una condena de 20 años de cárcel por su integración en ETA y, pese a haber nacido en San Sebastián, a su salida de prisión en el año 2002 se trasladó a Francia donde seguía colaborando con los terroristas. En concreto, su función consistía en actuar como 'correo'. Su familia denunció su desaparición en abril de 2009 y, un mes después, la banda terrorista hizo lo propio a través de un comunicado en el que admitían que Jon Anza no había acudido a la cita que tenía prevista con la dirección etarra en Francia para entregarle una importante suma económica procedente de la extorsión.