«Si el empleo es integración, el desempleo es desintegración». Así de elocuente se mostró ayer Ernesto Izaguirre, miembro de la asociación Itxaropena, a la hora de denunciar la necesidad de trabajar que tienen los discapacitados alaveses.
Este colectivo, junto a otros que también luchan por que se cumplan los derechos de estos ciudadanos, han aunado sus fuerzas en la plataforma de Asociaciones de Discapacitados de Álava, que representa a más de 9.000 alaveses.
Para ello, han convocado mañana a las 13.00 horas en la plaza de la Virgen Blanca una concentración con el lema '¡Derechos humanos ya! «Se trata de reflejar las injusticias que sufren a diario estas personas», señala Alberto Iglesia, de la asociación Arazoak.
No obstante, desde esta agrupación quieren enfatizar la falta de un compromiso real por parte de las instituciones alavesas. «El pasado 18 de febrero de 2009, vísperas de las elecciones autonómicas, nos reunimos en una mesa redonda con los candidatos de los principales partidos políticos con el fin de escuchar sus propuestas. Ha pasado un año y todo ha quedado en palabras bonitas. Nada más», se quejan.
Esta plataforma recalca que ni siquiera las administraciones públicas cumplen la cuota de reserva de empleo para personas con discapacidad. «La cuota está establecida en el 2% y no se llega. En su opinión el trabajo es la piedra angular en el camino de la integración. «No es sólo importante por el carácter retributivo. A través de él, se puede acceder al ocio, y permite integrarse en las relaciones sociales», apostilla Iosu Izuskiza, del colectivo Down Araba.
Ley de anestesia
Asimismo, denuncian el desempleo de larga duración que sufren las personas con discapacidad. Entre los hombres, seis de cada diez son inactivos. Ni buscan ni tienen empleo. Una cifra que empeora con las mujeres, donde lo son 8 de 10. «Es culpa de la sobreprotección que hacen las instituciones a través de la ley de anestesia. Mediante subvenciones y ayudas hacen que muchos no quieran trabajar. Si van a cobrar 700 euros trabajando y con ayudas cobran 650, ¿tú irías a trabajar?», señala Izaguirre.
Por todo ello, mañana en la plaza de la Virgen Blanca repartirán octavillas con frases típicas del día a día de estas personas. «Sin vestuario familiar no me puedo bañar», «Tengo derecho a trabajar como cualquiera», «Soy sordo, ¡no me chilles!, ... «Se trata de dar a conocer y concienciar a la sociedad alavesa de las dificultades a las que se deben enfrentar frecuentemente», concluyen.