Del agujero de una pared de una iglesia a internet. Ésta es la peculiar singladura de más de doscientos documentos históricos. Y es que desde ayer la Fundación Sancho El Sabio, promovida por la Caja Vital, acoge el archivo histórico de la junta administrativa de Betoño.
«Estaban pudriéndose en un cajón. Dónde mejor que en la fundación para que dichos documentos se mantengan vivos y para que cualquier vecino de Betoño y Vitoria pueda consultarlos», destacó Miren Fernández de Landa, presidenta de la Asociación de Concejos de Vitoria.
Por añadidura, la Fundación Sancho El Sabio, uno de los centros de documentación sobre temática vasca más importantes del mundo, estrenó sede el pasado mes de mayo en esta zona. En concreto en portal de Betoño. «Queríamos que estuvieran cerca, incluso en el mismo pueblo. Para que todos los vecinos de Betoño pudieran acercarse a apreciarlos», añadió la presidenta de los concejos.
En opinión de Carmen Gómez, directora técnica de la fundación, se trata de una importante documentación que permitirá a los investigadores estudiar el desarrollo de la vida social y económica de Betoño, la primera zona industrial de la capital. El depósito se compone de unos doscientos informes de los últimos trescientos años. «El más antiguo es de 1652», especificó la directora. No obstante, la gran mayoría pertenece al siglo XIX.
«Va a permitir que sean vistos por todo el mundo. Los investigadores van a digitalizar los documentos». Precisamente éste, junto a la difusión, es uno de los grandes objetivos de la fundación. Un eco que no podría haber existido si hace siete años no se hubieran guardado los escritos. «Estaban en un agujero en la pared de detrás de la sacristía de la iglesia de Betoño. Puede que falten algunos porque se encontraban cerrados con un candado nuevo. ¿Quién sabe? Lo mismo están en la casa de un coleccionista de Miami, que es lo que muchas veces, por desgracia, suele ocurrir», explicó Fernández de Landa.
Este archivo se compone de textos del ámbito económico y administrativo. Hay cuentas, impuestos, seguros, bandos, relaciones con el Ayuntamiento de Vitoria y con la Diputación foral de Álava. Sin embargo, el más longevo de todos es un convenio entre Betoño y Monasterioguren para establecer límites municipales, del año 1652. «Estos archivos van a aportar a los historiadores nuevas fuentes para determinar cómo fue Betoño hace siglos», destacó ayer Carmen Gómez, agradecida con el legado.
Iniciativa digital
Asimismo, entre todos los informes destaca también la documentación que hace referencia de la cesión que realizó María Ruiz de Gámiz, marquesa viuda de Álava, para que se construyera una escuela en la casa del maestro en 1901. Además, se da la circunstancia de que ésta fue propietaria del palacio Zulueta, anterior sede de la fundación.
Esta institución realiza proyectos de recuperación y difusión desde hace más de veinte años. De hecho los informes recién trasmitidos estarán en la red a partir del próximo año. Además, en su afán de acercar la historia a todas las personas, tanto a los que acceden al propio centro como a los internautas, está desarrollando un proceso de digitalización de documentos históricos que puede ser consultado en www.memoriadigitalvasca.es y www.sanchoelsabio.es.