Ha dejado de existir. La Fundación Municipal de Cultura ha quedado disuelta por el acuerdo unánime de los tres grupos con representación en el Ayuntamiento al cumplirse las bodas de plata de su creación. La organización se fundó allá por el mes de septiembre del año 1984 y desde entonces se la ha identificado, fundamentalmente, por coordinar talleres de manualidades, gimnasia y otro tipo de labores, que se vienen impartiendo en el mismo inmueble que ocupa el conservatorio de música, cuyos cursos también se encarga de organizar.
Arrancó con estatuto y personalidad jurídica propia, así como con patrimonio especial afecto para poder atender las actividades para las que se creó y hace menos de una década, en octubre 2001, se modificaron las normas que habían que regir su actividad, constituyéndose como organismo autónomo local de carácter administrativo.
Desde esa fecha, según se recoge en la argumentación presentada por el alcalde, Fernando Campo, para proponer su disolución, ha venido funcionando gestionando todo lo relativo al conservatorio y a diversos talleres de cerámica, fotografía, cerámica, yoga... Pero no ha cumplido con algunos de sus cometidos básicos como son el fomento, la investigación, la difusión y promoción de la cultura y de las artes en todos sus ámbitos. Tarea que aparece recogida en el artículo 4 de sus estatutos de funcionamiento.
Y es que las diferentes actividades de cine, teatro, música y exposiciones así como las iniciativas vinculadas con la Casa de Cultura o la biblioteca se vienen gestionando y prestando de manera directa por la Concejalía de Cultura y Deportes del Ayuntamiento, integrada en la estructura municipal.
Por este motivo, desde Alcaldía «se considera innecesaria la existencia de esta fundación» y se aboga por extinguirla coincidiendo con la entrada en vigor de los nuevos presupuestos recientemente aprobados.
La propuesta fue secundada tanto por IU como por el PP, para quien había llegado el momento de poner fin a «un despropósito conjunto». De hecho, no hace ni un año, en abril de 2009, los populares ya pusieron públicamente de manifiesto la inoperancia del colectivo. Y es que además de no centrarse en el fomento de la cultura, tampoco trabajaba en la obtención de «recursos económicos de fondos particulares. Sólo se financia con la partida municipal».
Eso no significa que haya que tirar la toalla, Borja Suárez apostó por «dejar la puerta abierta» a un nuevo modelo de gestión de las propuestas culturales.