Que nadie se lleve a engaño. Las gélidas temperaturas registradas este mes de diciembre no han podido cambiar la tendencia que los meteorólogos y los expertos en cambio climático vienen señalando desde hace tiempo. La temperatura del planeta sube. Y Álava, aunque se encuentra en una zona de confluencia de climas, no es una excepción. Empecemos por el año. 2009 ha sido en resumen muy cálido en el termómetro y seco en precipitaciones. En concreto, 12,2 grados de media, cuando lo habitual en estos lares viene a ser 11,4 casi uno más. Son datos recogidos en el aeropuerto de Foronda, que maneja y procesa la delegación territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) desde 1945, cuando los registros se tomaban en el viejo aeródromo de Salburua.
La explicación a tan caluroso ejercicio está en que ha habido cinco meses «muy cálidos», uno «cálido» y seis «normales», entre ellos el de diciembre que cerramos hoy. Pero ya hemos conocido en Álava años más calientes. En 2003 y en 1997 las medias se fueron hasta los 12,8 grados; en 2006 hasta 12,6; en 1995 y 1947 el termómetro se disparó a los 12,4; en el 93, a 12,3, y otros dos años, 1989 y 1961, comparten con el que cerramos hoy sus 12,2.
Déficit hídrico
Otra característica de este singular ejercicio ha sido la falta de precipitaciones en la Llanada, que es donde se registran estos datos. Si las lluvias rondan habitualmente los 807 litros, en 2009 sólo han caído 723,3. La culpa es de dos meses muy secos, mayo y agosto, tres secos, entre ellos diciembre, cuatro normales, dos húmedos y uno muy húmedo, enero, en el que cayeron 140 litros, 60 más de lo habitual. Destacan por lo contrario, los citados mayo y agosto, con más de 30 litros por debajo de la media.
Pero además 2009 cierra una década, la primera del siglo XXI, que es la más cálida desde que existen datos en la capital alavesa. La media de estos últimos diez años ha sido de 11,9, casi un punto por encima de la registrada entre 1950 y 1959. Hasta los 90 estas cifras fueron variando entre 11 y 11,3, pero a partir de ese momento se disparan. Entre 1990 y 1999, hasta 11,8 grados de temperatura subieron los termómetros y en la última, una décima más. «Es el mismo patrón que en el Observatorio de Igueldo, donde se ha llegado a los 13,8 grados», asegura el meteorólogo Miguel Ángel Manjón, que confirma a nivel local lo que los expertos ya han anunciado a nivel global, el calentamiento imparable del planeta.
Queda otra duda importante. ¿Se está secando Álava? ¿Caen menos precipitaciones? Ahí la respuesta es que no. «Ahora llueve menos que en la década de los años ochenta, pero estamos en los mismos registros de la década de los cincuenta. Por lo tanto, mientras sabemos qué pasa con la temperatura no podemos decir lo mismo con las precipitaciones. Y los modelos que se manejan indican que a mayor calentamiento, más lluvias torrenciales y tormentas se registran. Pero no es lo mismo lo que sucede en la costa que en el interior donde se dan climas diferentes», señala Manjón.
El pasado 19 de agosto fue el día en el que que más subió el termómetro. Hasta los 37 grados, muy lejos de la máxima de julio de 1947, cuando Vitoria alcanzó los 39,8. La mínima del año se registró el pasado día 19 de diciembre, con 8,5 bajo cero. Olvidados están los -7,8 del 9 de enero.
Otro de los fenómenos curiosos del año, la ciclogénesis, dio la racha más fuerte en un mes de enero. Nada menos que 113 kilómetros por hora se contabilizaron en Foronda.