Se le ilumina la cara cada vez que habla de él. Javier Cruz, consejero delegado de Euskotren, destaca la «excelente aceptación» que ha tenido el tranvía entre la ciudadanía vitoriana. Incluso va más allá. «Todos los barrios quieren tenerlo», remarca el directivo.
-Hace un año, la ciudad observaba con cierto recelo la llegada del tranvía.
-Tanto desde el departamento de Transportes como en Euskotren valoramos muy positivamente cómo ha sido aceptado. La mejor demostración es el uso de más de medio millón de habitantes al mes que ya se está produciendo. No obstante, pensamos que aún no hemos llegado a nuestro tope de uso. Damos servicio y quitamos coches de las calles. Hemos conseguido que el tranvía sea de todos y para todos. Todos los barrios quieren tenerlo.
-Además, esa aceptación parece superior que en otros lugares. Por ejemplo, Bilbao.
-Allí llegó el metro antes y parece que le quieren más por ser el primero. Pero en Vitoria ha sido adoptado por todo el mundo. Potencia una imagen de modernidad y el tranvía, asimismo, se beneficia de funcionar en una ciudad amable.
-En el polo opuesto se sitúan los atropellos. A punto de cumplir el primer cumpleaños vamos por nueve. ¿Le preocupa el dato?
-Durante los dos primeros años de implantación tenemos detectado que se producen accidentes. Luego se reducen al máximo. Por cierto, en Vitoria llevamos menos que en Bilbao en el mismo tramo de tiempo. Ahora bien, tenemos que hacer un esfuerzo añadido para que la gente tome conciencia. Nuestra última campaña publicitaria dice 'Pon un sentido más'. Efectivamente es lo que hay que hacer porque es un medio silencioso, sostenible, amable. Pero no deja de ser una máquina que pesa cuarenta toneladas. En esto sí debemos hacer un esfuerzo de coordinación, pero también el ciudadano. El tranvía no atropella a nadie porque va por su vía. La persona o el coche atropella al tranvía.
-¿Y qué están haciendo para reducir al mínimo la siniestrabilidad?
-En este momento estamos en el punto intermedio de lo que conocemos de Bilbao. Pero no olvides los sistemas antiatrapamiento o las señales acústicas de dos intensidades diferentes.