Llamó al timbre del domicilio unos minutos antes de las seis de la tarde del pasado lunes. Para que los moradores abrieran la puerta se hizo pasar por policía. En el interior del piso, ubicado en la calle Carnicería Vieja, en pleno Casco Viejo de Bilbao, se encontraban tres mujeres, según confirmó ayer un portavoz del Departamento vasco de Interior.
Una vez dentro de la vivienda, el supuesto agente de la autoridad mostró su verdadera cara. Se trataba de un delincuente peligroso. El intruso exhibió un arma de fuego y ordenó a las mujeres bajo amenazas que se desnudaran. Intimidadas por la pistola, ellas empezaron a desvestirse mientras el sujeto, que actuaba a cara descubierta, las miraba. Después, las sometió a tocamientos, indicaron las mismas fuentes.
Todo el dinero
Acto seguido, el asaltante les exigió que le entregaran todo el dinero que había en la casa. El atracador se apoderó de cierta cantidad sin determinar y huyó del lugar. La Ertzaintza ha abierto una investigación para tratar de localizar al autor del asalto y la agresión sexual a estas tres mujeres. Otras fuentes apuntaron que el mismo individuo podía haber atracado una segunda vivienda en la capital vizcaína.
Por otro lado, la Policía Municipal de Bilbao detuvo en la madrugada de ayer en la calle Fika a un hombre de 50 años en estado de embriaguez, acusado de un delito de violencia de género. La víctima, una mujer de 30 años con la que había mantenido una relación de 10 años hasta el verano pasado, denunció ante una patrulla de la guardia urbana que el individuo la había insultado, empujado, tirado del pelo y asestado un puñetazo en la boca al encontrarse con ella en la calle. También agredió a un joven que salió en su defensa.
En Santurtzi, un joven de 27 años fue detenido acusado de golpear a un hombre, de robar el bolso a la novia de éste y de atentado contra la autoridad. El agredido reconoció al ladrón en un bar y salió tras él. Ambos forcejearon en la plaza del Señorío de Vizcaya, pero el perseguidor se llevó la peor parte, le rompió el tabique nasal de un golpe. El agresor se resistió a la detención por parte de los ertzainas.