Alimentos, ropa, formación, alojamiento en situaciones de emergencia y, con la crisis, asesoramiento sobre hipotecas impagadas. Cáritas Diocesana de La Rioja prestó ayuda a 35.388 personas durante el año pasado, un treinta por ciento más que el ejercicio anterior. La mayoría de los individuos atendidos, inmigrantes (20.500 personas). También fueron numerosos los beneficiarios de los programas de acogida (10.306), los temporeros (2.867) y los destinatarios de los proyectos de intervención sociolaboral (1.715).
Con esta actividad tan intensa, no es de extrañar que la entidad caritativa, miembro de la Mesa de la Pobreza municipal, abriese ayer sus puertas a todos los logroñeses con el fin de que se conozca la amplia y diversificada labor social que realiza. Así, durante toda la jornada, los visitantes pudieron conocer cómo funciona esta entidad que está integrada por 123 organizaciones parroquiales, diez arciprestales y varias interparroquiales.
Gracias a 800 voluntarios y 17 técnicos -cuenta también con más de 700 socios y 650 donantes-, Cáritas Diocesana de La Rioja desarrolla actividades «dirigidas a la asistencia, la rehabilitación o la inserción sociolaboral de víctimas de la pobreza y la exclusión social», según José Luis García, secretario del colectivo.
Denunciar injusticias
Además, hace especial énfasis en la promoción y en la denuncia de las causas de las injusticias que generan estas situaciones.
Todo ello se articula en las diferentes actividades que lleva a cabo la entidad. Por un lado, en las oficinas centrales de la calle Obispo Bustamante de Logroño, el colectivo lleva a cabo las tareas de asesoría y reparto de bienes. Allí son recibidas aquellas personas que tiene problemas. Se identifican, se estudia su caso y se buscan soluciones (comida, ropa, búsqueda de empleo, información...).
Luego, en el barrio de La Estrella, Cáritas cuenta con dos pisos: uno destinado a emergencias sociales y otro dirigido a ex reclusos. Además, en Jesuitas, lleva a cabo diferentes talleres orientados a la formación integral de sus beneficiarios. Y también presta un servicio de ciberteca.
Todo ello se lleva a cabo gracias a un presupuesto anual que ronda los 520.000 euros (la mayor parte procede de colectas, donativos y aportaciones de socios, que van en aumento). Además, Cáritas ha creado un fondo de crisis (con donaciones del obispo de la Diócesis y diferentes curas) para ayudar a las personas que ya no perciben el subsidio por desempleo.