Mientras la sociedad alavesa sigue conmocionada por el fraude de los grafitos de Iruña Velia, fuera, el asunto no preocupa absolutamente nada. «Falsificaciones ha habido siempre», sostiene Xavier Aquilué, doctor en Arqueología y director del yacimiento más importante de la Península Ibérica: Ampurias, una impresionante ciudad griega y romana de 22 hectáreas con 101 años de historia arqueológica que reciben al año 220.000 visitantes. El experto en período tardorromano ha pasado por Vitoria para participar como jurado de una tesina y ha saludado a muchos arqueólogos conocidos. Es uno de los asesores seleccionados para trabajar en el nuevo plan director del yacimiento de Trespuentes.
- ¿Cómo se puede salvar un yacimiento intoxicado por una falsificación?
- Los arqueólogos y los gestores culturales tenemos que explicar cómo vivió la gente, qué comía, qué problemas tenía, cómo se articula la sociedad del pasado a través del registro arqueológico que es limitado porque hay cantidad de información que nunca obtendremos. En concreto, tejidos, madera, materiales perecederos, algunos metales que se reciclaban. La falsificación es un tema colateral y hay que pasar página.
- ¿Conoce Iruña Veleia?
- De publicaciones,pero no lo he visitado.
- ¿No le pesará demasiado el escándalo para volver a levantar vuelo?
- No. Muchas veces hace falta la visión de fuera para ver los problemas de dentro. La gente suele enfatizar sus problemas y las percepciones a vuelo de pájaro dan una visión de un problema que en realidad no es un problema. Y sobre todo porque nosotros trabajamos para la sociedad no para los historiadores ni para los arqueólogos.
- ¿Qué opina de lo que ha sucedido?
- No acabo de ver la dimensión del problema, porque me falta información. Pero está claro que los grafitos son falsificaciones sobre cerámica romana. No es la primera vez. Ha pasado siempre en arqueología.Yo, personalmente, estudié unos grafitos ibéricos recogidos en la Universidad de Tarragona desde el siglo XIXque resultaron ser falsos.
«Reventar yacimientos»
- ¿Tan generalizado está ese asunto?
- Desde siempre ha habido gente que vivía de reventar los yacimientos. En el siglo XIX, había una red de compra que vendía material a los anticuarios. Cuando se agotaban se traían de otros yacimientos porque vendía más tener el sello de Ampurias. Si miras la historia siempre ha habido falsificaciones por intereses políticos, por intereses económicos o de investigación. Nosotros no podemos caer en ese círculo.
- ¿Pero se ha visto como un escándalo en la comunidad científica?
- En Cataluña nadie habla de esto. Existe en Internet, pero no hay ningún tipo de debate ni de seguimiento.
- ¿Ni siquiera entre los estudiantes o los profesores universitarios?
- No. No se discute. No está entre los temas de debate de los congresos o simposios. En internet no pasa más allá de un pequeño círculo de arquéologos y grafistas. A mí, no me interesa nada. Es un caso de tantos que no tiene consecuencias.
- ¿Saldrá adelante Iruña a pesar de esto?
- Yo creo que hay que pensar en el futuro y gestionarlo por encima de los intereses personales de cada uno en un momento dado, mediante el plan director. Tiene que haber una diferencia clara entre investigación, conservación y difusión. Iruña tiene que tener un equilibrio entre las tres. Su potencial es enorme y tenemos que ponerlo en valor. Que la gente venga a ver la Iruña tardorromana como va al Guggenheim. Y no partimos de cero. También se han hecho cosas bien antes de lo que ha pasado.