La crisis no respeta ni la Navidad. La venta de las tradicionales cestas de regalo -un auténtico clásico en las empresas- también se ha visto afectada por el agujero negro en que ha caído la economía. Pedidos más austeros, o dudas hasta el último momento entre reservar o no algún lote se entremezclan con la ofensiva de los distribuidores. Éstos han optado por congelar sus precios o, en su mayoría, ampliar su gama de productos, sobre todo tirando a lo bajo.
«Aunque vamos con peores números respecto al año pasado, confiamos en que la venta se anime a última hora. Creemos que muchos están apurando hasta el final», analiza Iker Argaiz, de Ikasle Arale, firma especializada en el mercado de las pequeñas y medianas empresas. Ante esa tardanza -¿o quizá precaución?- del consumidor, la mayoría de los comercios ha optado por retrasar el inicio de sus campañas. «Otras veces, para estas fechas ya estábamos a tope. Ahora, hasta primeros de mes no hemos empezado en serio, es decir dos semanas más tarde que hace sólo un año», reconoce Blanca Núñez, de Sernoel, cuyo vestíbulo lo ocupan cestas y lotes de todo tipo.
Mientras unos y otros se deciden, los distribuidores han movido ficha. De momento, han abierto su abanico «al máximo». A partir de unos 20 euros ya puede adquirirse un 'pack' navideño con los productos básicos: vino, cava, mazapanes, chorizo, mantecados o bombones. De ahí en adelante, la cartera de cada uno pone el límite. Por ejemplo, cualquiera de estas firmas ofrece al final de sus catálogos grandes cestas rebosantes de artículos de primera clase. ¿Por cuánto? Mínimo, 160 euros.
Los nuevos tiempos imponen también que la oferta se diversifique. Cestas de mimbre, cajas de cartón, productos autóctonos, paquetes compuestos en exclusiva por bebidas, lotes a base de artículos saludables... La lista resulta interminable. «El cliente decide», puntualizan desde El Corte Inglés. El objetivo, insisten las empresas consultadas, pasa por adaptarse a los gustos del comprador. Y, si es posible, incluso adelantarse a ellos. «Podemos preparar cualquier cosa. Al final, el único problema reside en encontrar el producto solicitado», sostiene Núñez.
La Asociación de Empresas Elaboradoras de Cestas y Lotes de Navidad (Aslovac) ha cuantificado «en un 15%» la bajada media de estos artículos como «medida preventiva» ante la crisis. En Vitoria, sin embargo, no se prevén descensos tan drásticos. «Es cierto que nos estamos ajustando más al cliente, pero es pronto para hacer una estimación definitiva porque la campaña acaba de empezar. Por si acaso, mantenemos las tarifas», reconocen.
«Mantenerse»
Y es que en este negocio, y salvo que medie un 'ERE', la costumbre asoma como uno de los factores «determinantes», a juicio de las empresas del ramo. «Tenemos la suerte de contar con clientes muy fieles y confiamos en que sigan apostando por nosotros», aventura José Carlos Ramos desde El Corte Inglés. «Aunque también es verdad que nos sentiremos más satisfechos si mantenemos los registros de años pasados», cierra. Mantenerse, ésa es la palabra más repetida. «Es que el comprador que se va, luego resulta muy complicado recuperarlo», considera Núñez.
La tradición, eso sí, juega en su favor. «Nos salva que en muchas empresas, la cesta aparece en los convenios y hasta ahora, a pesar de las apreturas económicas, se está respetando a rajatabla», aclaran los elaboradores. Pese a este panorama de claroscuros, también hay quien se ha metido de lleno en el negocio, que se concentra en noviembre y diciembre. El híper Leclerq, en Zabalgana, es uno de esos 'osados'. «Ésta será nuestra segunda campaña y, pese a que el año pasado no fue muy bien, hemos ajustado mucho los precios para intentar hacernos un hueco. Confiamos en que la tradición prime sobre la crisis».