Leioa amaneció ayer sucia y calcinada. Los vecinos que decidieron aprovechar la mañana ventosa pero sin lluvia para pasear por la localidad no salieron de su asombro cuando se toparon con un paisaje al que no están habituados. Unos vándalos calcinaron durante la madrugada del domingo, entre las 2.10 y las 2.30 horas, 19 contenedores de basura ubicados en varias calles céntricas del municipio. Las rachas de viento hicieron el resto y contribuyeron a que, al menos, 8 vehículos aparcados junto a los recipientes fueran pasto de las llamas. La Ertzaintza, que investiga el caso, descartó que se trate de una acción de kale borroka.
El fuego ennegreció las fachadas de varios edificios y alcanzó incluso el primer piso de un inmueble en Monte Ikea, frente a la calle Iturribide, destrozando una ventana. Afortunadamente, el domicilio se encontraba vacío. Un residente de la vivienda superior explicó a EL CORREO que «nos hemos despertado de milagro, a las 3 de la mañana, al escuchar el barullo de la policía y los bomberos. Cuando me he asomado a la ventana, los contenedores y dos coches estaban ardiendo». El «intenso olor» a quemado se propagó por toda la zona, según afirmó Carlota, una joven que se encontraba en un domicilio cercano. «Pensé que se trataba de un solo contenedor, hasta que he bajado a la calle y he visto los destrozos».
Aunque los servicios de limpieza comenzaron a trabajar a primera hora y retiraron los restos de los contenedores, los vehículos, totalmente calcinados, aún permanecían en las calles a la tarde. Sólo cuando sus propietarios comprobaron su estado y decidieron llamar a la grúa fueron desapareciendo de las vías.
«Episodios salvajes»
El alcalde de Leioa, Eneko Arruebarrena, denunció ayer, en nombre de la Corporación municipal, «los salvajes episodios» registrados. «Únicamente la rápida reacción de la Policía Local, previa llamada de varios vecinos alertando de la situación, así como de la Ertzaintza y de diversas unidades de bomberos, han evitado que el desastre haya sido mayor», recalcó. Arruebarrena explicó que «este atentado ha sido premeditado y calculado, ya que ha revelado un conocimiento directo de los lugares elegidos para realizar todo el mal que han hecho». Las calles afectadas fueron Mendibile y Mendibile Ostekoa, Iturribide/ Monte Ikea, San Juan, Aldapa y Kandelazubieta.
El suceso conmocionó a los vecinos de Mendibile, una de las zonas más perjudicadas. Frente al número 8, los vándalos prendieron dos contenedores y 4 vehículos estacionados en línea. Uno de los afectados, Javier Usua, mostró su rabia: «He bajado al mediodía y me he encontrado con todo el pastel. Nadie me ha avisado, y a la chica del coche de al lado tampoco. Se ha enterado porque se ha asomado al balcón. Esto es, sencillamente, una puta ruina», se quejó.
Estíbaliz Pérez, hija del propietario de otro vehículo calcinado, explicó que la Policía les avisó «a las dos y media porque han visto que el coche que estaba al lado del contenedor era nuestro. Mis padres y yo estábamos durmiendo. Cuando he bajado, las ruedas ya habían empezado a estallar», lamentó.