El plan de El Corte Inglés de instalar un Hipercor en Salburua, en una parcela anexa a la ciudad deportiva del Baskonia, ha entrado en punto muerto. Contra todo pronóstico, el mayor grupo nacional de grandes almacenes ha solicitado al Ayuntamiento una prórroga «sine die» para cerrar la transferencia de los 2.000 metros cuadrados de más que necesitaba para poder materializar su proyecto, según confirmó el teniente de alcalde, Juan Carlos Alonso. Se va así al traste -al menos por ahora- una operación que el propio alcalde, Patxi Lazcoz, impulsó contra viento y marea el pasado julio.
Fue de hecho en verano cuando, como adelantó EL CORREO en exclusiva, el equipo de gobierno encontró el resquicio legal para permitir que El Corte Inglés materializara su plan de instalar un Hipercor en Zurbano. Por aquel entonces, el proyecto llevaba medio año congelado porque las pretensiones constructivas de la empresa liderada por Isidoro Álvarez superaban las permitidas por la superficie del solar que la firma había adquirido en Salburua. Pero después de ese largo periodo, el Gabinete Lazcoz halló la manera de desbloquearlo.
Se trataba de 'traspasar' a esa parcela de 15.865 metros que El Corte Inglés tenía junto al Buesa Arena los 2.000 metros cuadrados de más que necesitaba para que su superficie comercial tuviera hueco. Y, ¿de dónde 'arañar' esos metros? De un excedente de 7.000, calificados como suelo comercial, que el Ayuntamiento posee en Zabalgana, y que la cadena Leclerc no ocupó en su día.
Dispuesto, a priori, a invertir más de 30,3 millones de euros en su expansión en la ciudad, El Corte Inglés preveía levantar un complejo de dos plantas -una para hipermercado y otra para tiendas- en una extensión total de 18.000 metros cuadrados. Sin embargo, según el parámetro fijado para ese solar, la superficie máxima edificada no podía llegar ni siquiera a los 16.000 metros.
Apoyo del PNV
Así las cosas, y ante la negativa del promotor a achicar la superficie, el equipo de gobierno encontró la fórmula para que los números cuadraran: venderle la transferencia del aprovechamiento comercial de una parcela del barrio de Zabalgana. De esa forma, no sólo se conseguiría un edificio mucho «más estético», defendió entonces el Gabinete Lazcoz, sino que la venta reportaría de paso a las arcas municipales cerca de 2,5 millones de euros en tiempos de vacas flacas.
Los planes del alcalde encendieron los ánimos del PP y de EA -que calificaron la maniobra como una «agresión» al pequeño comercio-, pero consiguieron el apoyo de su 'socio preferente', el PNV. Los jeltzales, eso sí, dieron el 'sí' a la operación con la condición de que el dinero recaudado revirtiera, precisamente, en ayudas a los minoristas, también molestos por la operación. El Ayuntamiento fijó en el 30 de octubre el límite para sellar el acuerdo con Hipercor. Pero, vencido el plazo, ni ha habido firma, ni se sabe si la habrá. «Se ha prolongado la fecha 'sine die'», admitió ayer el edil de Urbanismo.
Lo hizo en respuesta a una pregunta del portavoz del PP, Javier Maroto, en la que Juan Carlos Alonso eludió dar más detalles. Se limitó a responsabilizar de la espantada de Hipercor al «lío de algunos grupos» -en alusión al PP y a EA- y no fue capaz de confirmar si «finalizará, o no, la operación».
Sus palabras dejaron atónito a Maroto, quien en declaraciones posteriores a la Prensa aseguró que «esta desagradable sorpresa no es más que un ejemplo más de los bandazos que da el Gobierno con los proyectos municipales». ¿Su lectura? «Querían hacer caja a toda costa y su obsesión por los 2 millones de euros les cegó por completo».