Llegan, a menudo, con lo puesto y con unos pocos ahorros para salir adelante los primeros días en su nueva ciudad. La precaria situación que protagonizan muchos inmigrantes al aterrizar en un país desconocido les empuja a la búsqueda de gangas, también a la hora de elegir una vivienda. «Lo lógico es que vayan al Casco Viejo porque tiene el alquiler más barato. Las casas no están en las mejores condiciones, pero eso es lo que menos te importa cuando tu poder adquisitivo es el que es», argumenta Filomena Abrantes, presidenta desde hace más de una década de la Asociación Afroamericana. La capital alavesa no es una excepción y esta tendencia se repite «en todas las ciudades», constata el sociólogo municipal, Luis Mendizábal.
Los extranjeros se mueven por los pisos de alquiler «más asequibles» durante su primera etapa en la ciudad y, si con el paso de los años consiguen la ansiada estabilidad, pueden comenzar a plantearse la compra. Su primer objetivo, sin embargo, es acceder a «alguna chapucilla para salir adelante». Mientras tanto, los inmigrantes recurren a sus paisanos, asentados ya en el Casco Histórico, que «no les van a dejar en la calle», comenta Abrantes. La 'almendra' vitoriana, además, cuenta con un especial atractivo para colectivos como el magrebí que, a fecha de 1 de enero, sumaba un total de 4.922 vecinos en el padrón municipal. «Allí se han levantado las mezquitas y muchos comercios» regentados por compatriotas, razona.
Detrás de la concentración de estos nuevos alaveses alrededor de puntos como la muralla o la catedral de Santa María se halla, a juicio de Abrantes, la actitud de muchos arrendadores. En otros barrios, «los propietarios temen que el inquilino no pueda pagar la renta o dicen que 'en este portal vive gente normal' para negarse a alquilar el piso a un extranjero», lamenta. «Al final, se dirigen a donde hay personas de la misma índole», añade para pasar a asegurar que este fenómeno «no va a convertir el Casco Viejo en un gueto».
Salburua y Zabalgana
Pero los inmigrantes «se reparten» hoy por las calles de todos los distritos. Quienes formen parte del censo municipal «tienen derecho a acceder a una VPO y a muchos ya les ha tocado un piso en Salburua o Zabalgana», indica Mendizábal. Eso sí, que la suerte les haya sonreído en el sorteo, a veces, no es suficiente. Abrantes recuerda que «no todas las familias pueden hacer frente al pago de una vivienda de este tipo y se ven obligadas a renunciar».