El pistoletazo de salida de la carrera hacia la transformación digital de la escuela ya tiene fecha. Primero fue septiembre, luego enero pero, según anunció ayer la consejera Isabel Celaá, todo apunta a que será finalmente en febrero cuando algo más de 18.000 alumnos de 5º de Primaria de centros públicos y privados recibirán un ordenador portátil que utilizarán como parte de su material escolar habitual. Por el momento, las autoridades educativas no han decidido si los escolares podrán llevar el terminal a casa; las asociaciones de padres de alumnos prefieren que, en principio, no salgan del aula hasta que la iniciativa esté consolidada.
Isabel Celaá compareció a petición propia en la comisión del Parlamento para explicar sus «planes de modernización tecnológica del espacio educativo», entre los que se incluye Eskola 2.0. Más allá de la entrega de los ordenadores, la consejera resaltó el «enorme cambio cultural y metodológico» que supondrá este programa para el sistema escolar. «Estamos ante un cambio importante en el que no partimos de cero y no vamos a dejar nada atrás, pero podemos caminar a hombros de gigante si damos un paso adelante en la generalización de la modernización tecnológica de la educación vasca», destacó.
Así, en febrero -«con un poco de suerte», confió Celaá- exactamente 18.159 escolares vascos de 10 y 11 años recibirán un mini-portátil con pantalla de diez pulgadas, con acceso a Internet, 160 gigas de capacidad en disco, 2 gigas de memoria RAM y un procesador de bajo consumo. Al mismo tiempo, las casi mil aulas en las que estudian -539 en colegios públicos y 401 en centros concertados- experimentarán una considerable transformación: se instalarán en ellas pizarras digitales conectadas a videoproyectores y se dotarán de un sistema wi-fi (conexión inalámbrica a Internet). También dispondrán de un armario para almacenar y recargar los portátiles, que se entregarán con sistema Linux (libre) y Windows XP profesional (Microsoft). Las aplicaciones informáticas serán básicamente de software libre, aunque los centros podrán solicitar otras sujetas a licencia si las consideran imprescindibles para su proyecto docente.
El programa, costeado al 50% por el Gobierno central y el vasco, supondrá para el departamento un desembolso de 12,6 millones de euros. El próximo martes, el Consejo de Gobierno aprobará una orden para la creación de materiales multimedia «mayoritariamente en euskera e inglés», por un importe de un millón de euros. Porque Eskola 2.0 será, sobre todo, un «acicate» para generar contenidos en lengua vasca, dado que en castellano «ya hay suficientes». «Ningún curso de 5º de Primaria en los modelos B y D va a tener ninguna invasión de lenguas que no sea en las que trabaja», dijo Celaá.
Decisión pendiente
La consejera precisó que, en lugar de digitalizar los libros de texto -«que no quedarán excluidos», dijo- «hemos preferido ir más despacio, aportando al profesorado libertad para aportar sus propios materiales y sus transformaciones». Actualmente y hasta que lleguen los portátiles, los docentes estarán inmersos en un intenso plan de formación en las nuevas tecnologías aplicadas al aula.
El Departamento cambiará la forma de evaluar la capacitación de los profesores, ya que actualmente es «tremendamente teórica» y «no produce buenos resultados». De este modo, la formación -que se dividirá en nivel básico, medio y avanzado- abordará desde ofimática hasta el uso de sistemas operativos, la utilización didáctica de la pizarra o el acceso web en el aula.
Lo que todavía no está decidido es si los alumnos se llevarán en la mochila el portátil para hacer los deberes en casa. Isabel Celaá reconoció que «estamos hablando con la asociaciones de padres y madres todo el tiempo» ya que «todavía no tenemos la respuesta exacta».
La confederación de APAs de la escuela pública, Ehige, no es partidaria «de momento» de sacar los ordenadores del centro escolar «hasta que veamos cuál va a ser la utilización real» de los equipos, matizó su coordinadora, Ana Eizagirre. En principio, Ehige propone exportar los materiales con un 'pen-drive' para aquellos alumnos que dispongan en casa de ordenador y habilitar espacios en el colegio para los escolares que no lo tengan.