E l tema del jabón sigue siendo para mí un misterio que no consigo desentrañar. Antes de que se inventasen los detergentes, nuestras abuelas lavaban la ropa con unas pastillas de jabón del tamaño de un pequeño adoquín, añadiendo un poco de lejía y el famoso 'azulete' y la ropa quedaba perfectamente lavada, limpia y blanca.
Pero allá por los años cincuenta (el progreso no descansa) aparecieron los famosos detergentes o jabones en polvo y se inició una carrera de marcas y habilidades 'jaboneras', que tuvo su principio, pero que no tiene fin. Los detergentes son, por esta razón, unos productos que podríamos comparar con las almas y con los ángeles. Y no crean que estoy diciendo un disparate. Dios me libre. Como prueba les ofrezco una entrada del diccionario de la RAE que dice así: Eviterno.- Que habiendo comenzado en el tiempo, no tendrá fin; como los ángeles y las almas racionales. Así es, amigos míos. Si eviternas son las almas racionales y los ángeles eviternos son también los detergentes que constantemente están apareciendo en el mercado con nuevas marcas y habilidades que superan siempre (no entiendo cómo es posible) a las de marcas anteriores. Y para que ustedes vean que no estoy exagerando nada, voy a ofrecerles los anuncios que he encontrado en una revista de Selecciones de hace medio siglo.
El primero de ellos lo encontré en la página 65 y asegura que «lava limpio, limpísimo, blanco blanquísimo y deja la colada limpia y blanca como no puede hacerlo ningún otro producto». El segundo anuncio estaba en la página 85 y presenta otra habilidad que no tenía el anterior. Su eslogan dice que «da resplandor al blanco y que ya no basta con que su ropa esté blanca y para ello este detergente da al blanco un resplandor maravilloso, algo así como un trozo de sol». Y en la página 129, el tercer anuncio asegura que, además de dejar su ropa limpia del todo, trata con delicadeza no sólo la ropa sino también las manos y la lavadora y además lava más blanco, cosa que salta a la vista». Han pasado cincuenta años y siguen saliendo constantemente detergentes con nuevas e increíbles habilidades. ¿No les parece lógico que califique esta carrera como eviterna y compare así a los detergentes con los ángeles y las almas racionales?