Cuando Ignasi Blanch, un catalán de 44 años, llegó a Berlín en 1989 para estudiar la técnica del grabado, la ciudad aún estaba dividida por el Muro. Casi veinte años después Blanch regresó a la capital alemana, esta vez para devolver los colores a un largo trozo de aquella ominosa pared, que había sido transformado en 1990 en la mayor galería de arte al aire libre del mundo.
En febrero de aquel año, una galerista escocesa tuvo la genial idea de convocar a más de cien artistas, entre ellos el catalán, para que pintaran sobre un trozo de muro de 1,3 kilómetros de largo, ubicado en el barrio de Friedrichshain. Fue así como nació la llamada East Side Gallery, un enorme mural alegórico que se transformó con el tiempo en una de las atracciones turísticas de la ciudad.
Entre las obras impresas sobre esa sección del Muro están el 'Beso fraterno' entre Leonid Brezhnev y Eric Honecker (pintado por el ruso Dimitri Vrubel a partir de una histórica foto de ambos líderes comunistas); el coche 'Trabi' que atraviesa el propio Muro y la obra 'Parlo d'amor' pintada por Blanch, que muestra tres rostros masculinos que reflejan tres estados de ánimo. Pero con el tiempo el río, la lluvia y la nieve carcomieron las obras de los artistas y la East Side Gallery quedó condenada a una muerte lenta pero inexorable.
En vista de ello, un grupo de artistas, empresarios y políticos buscaron ayuda oficial para devolver el esplendor a la East Side Gallery. Hace dos años, las autoridades de la ciudad aprobaron la restauración de las obras, pero los trabajos se postergaron por falta de dinero para traer de regreso a Berlín a los autores originales.
Al acercarse el vigésimo aniversario de la caída del Muro -que se cumple pasado mañana-, el Gobierno federal alemán y el de Berlín accedieron a cofinanciar la restauración, en la que participaron también la Unión Europea y empresas privadas. Después de reunir más de dos millones de euros, la llamada Iniciativa de Artistas East Side Gallery contactó con los autores para que repintaran sus obras.
Ayer, el alcalde Klaus Wowereit entregó a la ciudad la restaurada East Side Gallery, que calificó como un gran documento histórico para las generaciones futuras. «Me siento orgulloso de haber participado en este proyecto -dijo Ignasi Blanch-. Debe servir para recordar lo que era el Muro y para evitar que se construyan nuevos muros».