La sociedad vitoriana sufre el momento más duro de la crisis económica. 250 nuevas familias se suman cada mes a las peticiones de subsidios, tanto a las ayudas de emergencia (AES) como a la renta básica (RGI) y a las prestaciones municipales para comer cada día o vestir. 5.178 familias cobraron en octubre de las AES y 4.919, las nóminas de la renta básica en setiembre. Estos datos suponen incrementos mensuales en torno al 10%. «Son cifras y datos preocupantes y nunca vistos en Vitoria», según coincidieron ayer todos los grupos de la oposición en el Ayuntamiento.
Ante este panorama que los partidos, durante la comisión de Asuntos Sociales, calificaron de «desolador», «sangrante» y «escalofriante», los diferentes portavoces pidieron una reunión monográfica para tratar este asunto y pedir políticas activas de inserción de todas estas personas afectadas por la depresión económica.
A medida que los datos de los sociólogos del Ayuntamiento se conocían, se desataban nuevas inquietudes entre los portavoces. La popular Ainhoa Domaica reclamó coordinación con otras instituciones, «porque la mayoría de los perceptores no tienen estudios ni formación. Si todo el país apuesta por la educación, nosotros también», indicó. Domaica criticó la postura del concejal de Asuntos Sociales, Peio López de Munain, que argumentó que «los recursos son limitados y tienen que ir obligatoriamente a las necesidades primarias. Mientras no haya demandas de empleo de los sectores económicos, poca reinserción y poca formación podemos dar nosotros. Al menos no hay tanto déficit en ayudas como otros años», agregó.
Potenciar talleres
Para Nerea Melgosa, del PNV, «la documentación aportada es muy reveladora, porque nunca había ocurrido algo así en Vitoria». A su juicio, «hay que reflexionar para darle la vuelta a esta situación y hacer políticas de empleo eficaces para colocar a esta gente, con perfiles diferentes a los que estábamos acostumbrados, como que el 53% son extranjeros, en el mercado de trabajo. Hay que potenciar los talleres y los programas de inserción, y los cursos de alfabetización».
Saioa Castañeda, de Ezker Batua, sentenció que «esto es muy grave y demuestra que las políticas de empleo no son como deben ser». Antón Belakortu (EA) se manifestó en la misma línea y concluyó que «habrá que mirar mes a mes esta evolución tan importante».
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