El Departamento de Sanidad y Consumo no se escapa de la crisis a pesar de ser la consejería que maneja el mayor presupuesto del Gobierno vasco para 2010 al superar los 3.563 millones de euros (el 34,4% del total), un 1,8% más que el presente ejercicio. El consejero Rafael Bengoa presentó ayer unas cuentas «austeras y ajustadas», cuyo objetivo principal es la «contención del gasto» en las tres grandes partidas: Osakidetza, farmacia y los contratos con la red privada.
Las autoridades sanitarias ya han dado los primeros pasos en su plan de ahorro. El consejero ha trasladado a los responsables de las diferentes áreas la «necesidad» de «limitar el gasto farmacéutico», «racionalizar los recursos existentes» y revisar los acuerdos alcanzados con anterioridad para «ajustar los presupuestos al máximo» sin rebajar la calidad asistencial. Todo un «reto de gestión» que Bengoa pretende solventar con un «ambicioso programa de contención del gasto».
«Las cifras contrastan con las tasas de crecimiento de ejercicios anteriores, en los que la subida presupuestaria llegó a ser de ocho puntos», recordó el consejero tras anunciar que «priorizará» la puesta en marcha de programas como la atención a pacientes crónicos -una de sus apuestas estrella-, la detección precoz del cáncer de mama y colon, además de los cuidados paliativos y la seguridad clínica.
Uno de los frentes en los que se va a intervenir es el de los conciertos con entidades privadas, que absorben una buena parte del gasto y suponen un importante quebradero de cabeza para las autoridades sanitarias después de que una investigación detectase «irregularidades» en la adjudicación de contratos por parte de Osakidetza durante la última década. Sanidad se ahorrará 40 millones de euros al reducir en un 14% la partida destinada a contratar estos servicios.
La consejería dedica cerca del 7% de su presupuesto -más de 240 millones de euros- a pagar las intervenciones realizadas a pacientes de Osakidetza en clínicas concertadas, dos puntos por encima de la media española. Una tendencia que el nuevo consejero quiere cortar de raíz al «potenciar la autoconcertación». En otras palabras, que sean los profesionales de la casa los que asuman el trabajo en lugar de derivar las intervenciones.
Receta electrónica
El plan para la «racionalización» del Servicio Vasco de Salud se centra precisamente en la «optimización de los recursos disponibles» mediante la «contención del gasto en centros asistenciales, la potenciación de la compra de material y servicios de manera centralizada y la renegociación de los precios con los proveedores». El presupuesto de Osakidetza se destinará básicamente a potenciar la actividad de ambulatorios y hospitales, donde el departamento invertirá 1.753 millones.
Rafael Bengoa también pretende contener el gasto en farmacia -que se lleva el 18,3%- a través de la «implantación de la receta electrónica» y «el uso racional de los medicamentos». Las autoridades sanitarias negociarán «a la baja» el precio de los fármacos. Cualquier recorte será bienvenido en una consejería donde siete de cada diez euros del Servicio Vasco de Salud -1.792 millones- se dedican íntegramente a pagar las nóminas. El presupuesto reservado a Sanidad representa una inversión por habitante de 1.624 euros, apenas 12 más de los que se destinan en la actualidad.
El director de Osakidetza, Julián Pérez Gil, también anunció la convocatoria de una nueva oferta pública de empleo el año que viene para pediatras y médicos de familia, mientras que el plan de euskaldunización de la plantilla supondrá un desembolso de 6,3 millones de euros, un 1,4% más que en el actual ejercicio. El departamento también ha reservado una partida de seis millones para crear el Instituto Vasco de Consumo.