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Un infierno vivido entre las cuatro paredes de casa

SECUESTRO DEL 'ALAKRANA'

Un infierno vivido entre las cuatro paredes de casa

María Ángeles Jiménez sólo sale para ir al médico y reunirse con políticos

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36 días de angustia. Es la condena que lleva cumplida la familia de Gaizka Iturbe, engrasador del atunero, vecino de 45 años de Sestao y padre de una joven adolescente. Su esposa, María Ángeles Jiménez, apenas ha podido mantener con él unos pocos minutos de conversación en estas semanas de cautiverio. Ya casi no sale a la calle. Por si Gaizka llama. «El teléfono es ahora el centro de nuestras vidas», reconoce.
La incertidumbre comienza a pasarle factura. «He perdido 10 kilos. Sólo dejo mi casa para acudir a las reuniones con políticos y para ir al médico. Tengo que tomar tranquilizantes porque no puedo dormir», explica la esposa. Su hija, Alaia -a la que Gaizka no vio nacer por estar embarcado-, también sufre las consecuencias de un cautiverio a miles de kilómetros. «Hace un mes que no va al instituto. Hasta hoy -por ayer- que nos ha vuelto a llamar y los medios han estado encima, se había pasado todo el día metida en la cama y con la persiana bajada», detalla la madre.
Antes de que los piratas somalíes irrumpieran en su día a día, la mayor ilusión de la joven -a la que pusieron el nombre del primer barco en el que él trabajó- era asistir al concierto que los Jonas Brothers darán el próximo martes en Barakaldo. Tiene las entradas desde hace meses. «Es increíble cómo cambian los sueños de la gente. Ahora lo único que quiere es que su padre regrese a casa».
La vida de la familia no está siendo fácil en el último año. El padre de María Ángeles falleció hace apenas un par de meses. Gaizka estaba ya embarcado. «Tenía muchas ganas de venir porque se había perdido el entierro». A Iturbe le faltaban 21 días para dejar los aparejos, cuando unos jóvenes asaltaron el 'Alakrana.
Desde el mismo día del abordaje el sonido del móvil precede a un sobresalto en el domicilio de los Iturbe. «Nos llamaron el 2 de octubre a las nueve y diez de la mañana y antes de contestar ya sabía lo que había ocurrido», jura María Ángeles. El temor a los piratas lleva muy presente en sus vidas durante los últimos 15 años. Un miedo mucho más helador que el que les inspiran las tormentas o la pesadilla de un naufragio.
Iturbe es un marinero de la vieja escuela, con 24 años de experiencia. El 'Alakrana' ha sido el tercer barco de su carrera. Llevaba en él más de dos años, después de sufrir un terrible accidente en la segunda nave en la que estuvo enrolado, la 'Sisil'. Cuando estaba al cuidado de sus máquinas las manos se le congelaron y estuvo a punto de perder varios dedos. «Tuvo que aguantar 48 horas sin atención médica y después pasó un año de baja», recuerda María Ángeles en su domicilio.
Con esos antecedentes es normal que Gaizka odie su trabajo. «No le gusta porque es terriblemente duro. Pasa cuatro meses fuera y luego dos en casa», advierte la esposa. Sin embargo, nunca antes la espera había sido tan difícil. En el hogar de los Iturbe aguardan no sólo su mujer y su hija, sino también su suegra. «Vino al morir mi padre para que yo le diera ánimos y ahora es ella la que me apoya a mí».
«Lo da todo»
No es la única que se ha volcado con ella. Mari Carmen, su cuñada, y Víctor Jiménez, su sobrino, le infunden esperanza desde hace días. «También los vecinos, que me traen cosas porque saben que no salgo», advierte.
Ahora María Ángeles sólo piensa en cumplir el encargo que su marido le transmitió ayer mismo. Gaizka quiere que todo Euskadi se movilice para poner fin al cautiverio. La mujer piensa que se podría hacer «algo en Bilbao un fin de semana. Iría muchísima gente».
Sabe que quienes conocen a su esposo están dispuestos a luchar por él. «Es muy alegre y lo da todo por los demás. A los compañeros que tiene en Senegal les ha mandado paquetes de ropa que le costaban unos 250 euros por envío. Y eso que no es más que un obrero», relata.
-Cuando todo termine, ¿seguirá trabajando en un barco?
-Hasta ahora siempre le hemos apoyado, pero yo me pregunto: ¿cómo le habrá afectado psicológicamente?, ¿cómo nos van a indemnizar por todo lo que estamos pasando?, ¿le darán un trabajo en tierra cuando hay cuatro millones de parados? Tenemos que pagar impuestos y los marineros sólo cobran si pescan algo.
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Un infierno vivido entre las cuatro paredes de casa
La esposa de Gaizka Iturbe espera noticias en compañía de su madre.
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