Lo hizo sin avanzar la fecha de terminación ni detallar su coste, pero el Ministerio de Fomento habló ayer de la posibilidad de viajar de Logroño a Zaragoza en 45 minutos sentado cómodamente en un tren de alta velocidad. El Gobierno de España se comprometió ayer a dar forma a lo largo de la próxima década al llamado Corredor Ferroviario de Altas Prestaciones Cantábrico-Mediterráneo, del que formará parte el tramo que une Zaragoza y Vitoria a través de Castejón, Logroño y Miranda de Ebro.
Fue un compromiso de primer nivel, habida cuenta de la solemnidad que se imprimió al acto organizado por Fomento en el punto central del futuro corredor: la ciudad de Zaragoza. El ministro de Fomento, José Blanco, estuvo acompañado por representantes de las siete comunidades autónomas que atravesará la línea.
Acudieron los presidentes autonómicos del País Vasco, Patxi López; Navarra, Miguel Sanz; Cantabria, Miguel Ángel Revilla; y Aragón, Marcelino Iglesias -ejercía de anfitrión-. También tres delegaciones de ejecutivos regionales: Castilla y León, La Rioja y Comunidad Valenciana. El encuentro concitó además a alcaldes, empresarios y otros agentes con peso en el sector ferroviario nacional. La comitiva riojana contó con la presencia del delegado del Gobierno en la comunidad, José Antonio Ulecia; el consejero de Vivienda y Obras Públicas, Antonio Burgos; y el alcalde de Logroño, Tomás Santos.
Las claves
El ministro presentó ayer los resultados del estudio funcional del corredor, la fase preliminar de diseño de la línea, que revelaron las dos características que hacen de este eje un proyecto especial. De un lado, conformará el primer gran corredor de alta velocidad ferroviaria que se ejecuta en España de forma transversal, sin pasar por Madrid, lo que rompe la «centralidad» a la que tiende históricamente la red de infraestructuras terrestres del país.
En segundo lugar y, sin duda, con mayor importancia, será un eje singular porque se ha previsto en todo su desarrollo como una vía de altas prestaciones apta para el transporte no sólo de pasajeros, sino también de mercancías. Es este detalle el que aporta un extraordinario valor añadido a la línea, como se encargaron de enfatizar ayer prácticamente los siete representantes autonómicos que tomaron la palabra en la presentación pública del corredor.
El corredor cantábrico-mediterráneo no sólo conectará a «doce millones de personas», dijo el ministro de Fomento. También colocará un 'puente' rápido y eficiente entre los principales puertos de ambas costas, puerta de entrada y salida de la mayor parte de la carga que recibe o se envía desde España por vía marítima.
Las instalaciones de Bilbao, Santander y Pasajes en el Cantábrico y de Valencia, Sagunto y Castellón en el Mediterráneo estarán unidas por una vía de alta velocidad apta para el intercambio de mercancías. Conectará las zonas logísticas que se han ido desplegando por todo el litoral, el valle del Ebro y Euskadi. Y permitirá que las mercancías salgan a Europa a través de Irún o, en el futuro, por la travesía central del Pirineo, en Huesca, un proyecto poco avanzado pero que Aragón reclama con insistencia.
Las ventajas
En materia de pasajeros, las ventajas son evidentes. Los vascos con apartamento, por ejemplo, podrán presentarse en la costa levantina en menos de cuatro horas. Los viajes intermedios se cubrirán en un suspiro: 30 minutos de Vitoria a Logroño y 45 minutos para llegar de la capital riojana a Zaragoza. El corredor contempla, a su vez, un ramal que une Zaragoza y Pamplona y, desde la capital navarra, enlaza con San Sebastián.
De momento, todo parece muy lejano. Fomento se cuidó mucho de aportar ayer plazos de terminación, aunque el corredor está incluido como proyecto prioritario dentro del plan de infraestructuras que finaliza en 2020, lo que da una pista. Entre todos los tramos que lo componen, la 'Y' vasca es el más avanzado, dado que ya está en obras.
Entre Santander y Bilbao no se ha seleccionado el trazado. El corredor navarro y riojano se está diseñando. A principios de octubre se licitaron la redacción del proyecto del tramo Castejón-Logroño y el estudio informativo del tramo Logroño-Miranda. De Zaragoza hacia Valencia apenas hay nada aún. Se requiere, por tanto, paciencia.