El 'Alakrana' cumple hoy 34 días de cautiverio a manos de la banda pirata Burcad Barred (Los que roban en el mar), anclado a su suerte frente a la costa de Somalia. Su secuestro supera ya el mes y, lo que es peor, sin que por el momento se atisbe un viso de esperanza para pensar en su pronta liberación. Todo lo que rodea al apresamiento del barco se ha convertido casi en un misterio. La liberación va muy lenta y las desavenencias que al parecer han surgido dentro del grupo de asaltantes para gestionar el secuestro están complicando aún más su resolución definitiva.
Las últimas noticias apuntaban al cambio del cabecilla que desde un primer momento se encargó de negociar el rescate con la empresa del pesquero apresado, Echebastar Fleet. Otras fuentes aseguran que más que un relevo de portavoces lo que ha provocado la lucha interna entre los bandidos ha sido la creación de dos flancos, cada uno de los cuales presenta sus propias exigencias antes de proceder a la liberación de los rehenes, aunque siempre con dinero de por medio.
Entre los primeros líderes del grupo se mantiene la amenaza de no soltar a los marineros del 'Alakrana' hasta que sus dos compañeros detenidos en España sean excarcelados y repatriados a Somalia. Hace una semana, el cabecilla Hussein Badmax advirtió al Gobierno español, en conversación por teléfono satélite, que si no se respondía a esa petición en cinco días, entregarían a algunos tripulantes a los familiares de sus dos compañeros presos. El plazo ya ha expirado y por ahora no se ha detectado ningún movimiento, pero según decía el propio pirata su mayor temor era un enfrentamiento armado con los clanes de sus dos compañeros si no luchan por su liberación.
La polémica sobre la mayoría de edad de uno de ellos -conocido como 'Abdy Willy'- acabó el lunes después de que la última prueba médica a la que fue sometido determinara que el joven tiene «entre 19,7 y 21,2 años», lo que puede complicar aún más las cosas ya que se enfrentaría a una pena de 30 años de prisión, al igual que a su compañero de batalla, Raagegeesey.
El otro sector pirata, sin embargo, parece que se muestra dispuesto a 'sacrificar' a los dos secuaces a cambio de más dinero. La incógnita ahora es con cuál de los dos bandos se está negociando la liberación de los tripulantes del atunero vasco. «No sabemos qué pensar, ni tan siquiera lo que se está negociando y con quién. Sólo sabemos que el Gobierno español no está haciendo las cosas bien y mientras tanto algunos llevamos 17 días sin escuchar la voz de los nuestros. Teníamos la esperanza de que el pasado fin de semana los dejaran llamar por teléfono a casa, incluso de que se diera por finalizado este infierno, pero no ha sido así y seguimos sin saber porqué», lamentaba ayer, con la voz muy cansada, uno de los allegados de los marineros vascos del 'Alakrana'.
«Va para largo»
La última comunicación se produjo el pasado viernes, cuando el capitán del barco, el bermeotarra Iker Galbarriatu, pudo contactar con su hermana Argi. El mensaje que llego de su viva voz fue una vez más para tranquilizar a los de casa y asegurar que todos los hombres «estaban bien». Pero a los que desde hace ya dos semanas no han podido hablar con sus hijos, maridos y hermanos no termina de convencer esa frase. «Necesitamos escucharlos», solicitaba una madre.
Entre los pescadores de los atuneros y buques auxiliares de menos porte que siguen amarrados en Puerto Victoria (Seychelles) a la espera de embarcar seguridad privada a bordo para poder reanudar la pesquería del atún tampoco hay demasiadas esperanzas de que el secuestro termine en unos días. «Por lo que se comenta por aquí, esto tiene mala pinta y va para largo. Todos estamos muy preocupados», informaba ayer a EL CORREO un arrantzale.
Un día después de que el Gobierno español acotara el uso de armas en los buques a escoltas de empresas estatales, el portavoz de Pesca del PNV, Unai Rementeria, reclamaba ayer que el 25% de la aportación del Gobierno vasco para la financiación de la seguridad privada se descuente del Cupo. Rementeria afirmó que el hecho de limitar a las empresas españolas la prestación de estos servicios «no es solución», dado que en estos momentos no existe ninguna compañía de seguridad en España capaz de desempeñar esa labor.
Según algunos expertos en misiones contra la piratería en África, este operativo -que en estos momentos cubren grupos armados de ex militares británicos a bordo de ocho pesqueros vascos de pabellón extranjero-, «no es apto para guardas jurados que hagan un curso de una semana». Los dos grupos de escoltas de élite que tienen base en España advierten de que las condiciones a las que hay que estar sometido para defender a un barco de la piratería son «extremas». «Hay que someterlos a situaciones de estrés de hasta 36 horas sin dormir. Además, tienen que dominar algunos idiomas, saber tratar heridas de gravedad y administrar medicinas. Con la tripulación hay que ser respetuoso y darles la seguridad de que estamos para defenderlos y para arriesgar la vida si hace falta», explicó un ex soldado británico.
Mientras tanto, la situación se complica para la pareja de británicos capturada por la misma banda que retiene al 'Alakrana'. Al parecer, según afirmó un pirata, un grupo de islamitas somalíes se dirige con carros de combate hacia el pueblo en el que están secuestrados para hacerse con ellos. «Espero que no lo consigan», dijo el portavoz.